domingo, 18 de junio de 2017

Castilla: ¿qué hacemos con nuestros pueblos?


Hay que ver lo que son las cosas. Buscando por internet mi árbol genealógico me encuentro con que mi abuelo materno era natural de Villacreces, pequeño pueblo de la provincia de Valladolid actualmente despoblado, no existiendo más que ruinas, salvo una torre mudéjar que como no se la cuide no tardará a pasar a formar parte del resto de las ruinas.



Esto me llevó a pensar: ¿y no se puede hacer nada por recuperar este pueblo de alguna manera?. Yo no me resisto a pensar que tengamos que resignarnos.


Vayamos al inicio.

En Castilla tenemos un problema muy importante: la despoblación, queramos o no producida como consecuencia de unas políticas zafias que impulsaron la focalización de la industria en cuatro grandes núcleos, lo que obviamente produjo un incremento de la riqueza de esos núcleos industriales y un empobrecimiento del resto, pues no deja de ser la riqueza una especie de vasos comunicantes, con todo lo que conlleva, puestos de trabajo principalmente, en su mayor parte procedentes de esas zonas despobladas al negarles, al menos, la industrialización de sus propios productos.

Pero no voy a ir por ese camino, la realidad es que esa despoblación está dejando un montón de pueblos en precario, sin apenas población, totalmente dependientes al carecer prácticamente de servicios,  problema para el que hay que buscar solución inmediata y afrontarlo de alguna manera.

No tengo ningún reparo en lanzar de momento un par de ideas, más o menos utópicas, que debidamente discutidas creo que podrían revertir esta despoblación a la par de generar mayor riqueza y alegría.

Reconversión de pueblos en urbanizaciones

Al estilo de las urbanizaciones se cerraría todo el pueblo para que sólo se pudiera entrar por una puerta principal debidamente controlada.

En el interior los chalets se harían imitando la arquitectura de la zona, pero obviamente con todas las comodidades.

El ayuntamiento sería algo así como la comunidad de vecinos.

En función del número de habitantes que pudiera llegar a tener podría tener diversos servicios en comunidad como el agua caliente, la calefacción, zona de actividades al aire libre y cerradas, la guardería, colegio infantil, servicio médico y otras que en este momento no puedo concretar.

Todos los elementos históricos (iglesia, casonas o lo que fuera), se mantendrían, pero del resto del pueblo se haría un reestructuración en profundidad que lo hiciera más práctico (calles más anchas debidamente asfaltadas, por ejemplo).

Pueblos “tutelados”

La población está cada vez más avejentada, por lo que habría que buscar primeramente que estuvieran bien atendidos los que no tuvieran movilidad o con estado de salud delicado, y por el otro lado aquellos con movilidad suficiente.

Estos pueblos “tutelados” actuarían como una gran residencia para mayores.

Al igual que en el caso de las poblaciones reconvertidas a urbanizaciones tendrían la ventaja de que los servicios serían comunes: agua caliente, calefacción, servicios médicos, zonas de actividades tanto cerradas como al aire libre, etcétera.

Aquellos sin movilidad o con estado de salud delicado tendrían el mismo cuidado que en cualquier otra residencia, con la ventaja de estar en el campo, sin ruidos, sin polución, en un entorno más natural en definitiva, por lo que estarían más beneficiados.

Y principalmente el beneficio lo tendrían aquellos con movilidad, que tendrían la posibilidad de incrementar sus actividades, que bien podrían ser ayudar a sus compañeros, o bien acudir a la zona de lectura, internet, pintura, billar…, o bien al aire libre, en donde podrían ejercer todo tipo de actividades al aire libre o bien producir en determinadas áreas perfectamente delimitadas frutas y verduras, o simplemente flores, frutas y verduras para consumo propio, que podría llegar a la autosuficiencia, o bien intercambio con otros productos de otros pueblos.


A mi no me parece utópico, costoso quizás, pero no demasiado, todo es cosa de empezar.

Dejo un par de videos que he pillado por YouTube de Villacreces, uno desde el suelo y otro desde el aire. A mi me han gustado:











lunes, 12 de junio de 2017

De sendas y ferrocarriles

Se encontraba bien, muy bien, extrañamente bien, inusualmente bien, pensaba. Sabía que todos se habían acostado pronto después de una soberbia cena para compensar calorías perdidas después de un día agotador.

¿A quién se le ocurrió?, bueno, da igual quien hubiera sido, el caso es que había tenido una gran idea, un extraordinario acierto pasar el fin de semana en el Burgo de Osma.

El objetivo principal era recorrer todo el Cañón del Río Lobos en su totalidad, ¿20, 25, 30 kilómetros?, ¡qué más da!, nadie lo sabía con exactitud, todos se limitaron a andar y a andar con la boca abierta. No defraudó a nadie, era un espectáculo impresionante. Ante estas maravillas de la naturaleza uno se siente extraño, casi más como un invasor que como un turista, a quien le acompañan enormes paredones de tierra durante todo el recorrido, paredones en donde se protegen la distinta flora, fauna y aves en general.

El hotel en donde se alojaron en El Burgo de Osma no era cosa del otro mundo, pero estaba limpio y no escatimaba en calefacción, pues a pesar de ser mayo las noches en esta zona son frías.

Tenía que fijarse en el colchón, era extraordinario, le acogía, le envolvía y sólo faltaba que le acunara, era una sensación especial, no quería despertarse por temor a perderla.

Un ruido iba in crescendo conforme se acercaba lo que fuera que fuese lo que lo producía. Por las voces y el ruido de llantas sobre la tierra no tardaron en adivinar que era un grupo de ciclistas que se acercaban a toda velocidad.

  • Será mejor que nos arrimemos al riachuelo para dejarles el mayor espacio libre.

La cabeza del pelotón les vió perfectamente, pero al final iban un par de ellos conversando, que sintiéndose protegidos por los compañeros de adelante no se percataron que había unos paseantes a su derecha, a uno de los cuales no pudieron esquivar empujándole al riachuelo …..

  • ¡Mierda, que me meo!.

Se levantó a la carrera llegando justo a tiempo al inodoro.

  • ¡¡¡Puf!!!. Por un pelo. Menudo sueño, parecía tan real.

Una vez acostado nuevamente, se percató que, contrariamente a lo habitual, recordaba el sueño casi en su totalidad, y por eso pudo darse cuenta que prácticamente se correspondía con hechos o sensaciones de la tarde anterior.

Esa paz al contemplar el paisaje era muy similar a la que disfrutaba poco antes de ser lanzado al riachuelo por los ciclistas. Grupos con los que se había encontrado a lo largo de toda la caminata, pero con los que no hubo percance alguno afortunadamente.

Recordó sus primeros años de senderista, principalmente el primer paseo: “la senda del Oso”, y casi sin querer, le vino a la memoria las enormes similitudes entre esta senda y la línea de ferrocarril, actualmente abandonada, que le había acompañado durante todo el viaje desde que salió de Valladolid: la línea de ferrocarril Valladolid-Ariza.

Tumbado en la cama con las manos bajo la nuca, en lo que recuperaba el sueño, pensó:
  • ¡¡¡¡Pues no sería tan mala idea reconvertir esta línea en una senda biciturística senderista!!!!. Otra cosa es tocar los palillos para que alguien con suficiente entidad y autoridad pueda moverlo. Seria darle un poco más de forma. Recordemos las paradas que tiene:
Sale de Valladolid y al poco se integra en Laguna de Duero, los primeros tres kilómetros los utiliza la factoría de Fasa Renault, pero luego está totalmente libre para hacer un paseo estupendo que sirva de pulmón a Valladolid, o ruta de desconexión para trabajadores que residan en Laguna y decidan ir a trabajar en bicicleta.

Y prácticamente podría continuar hasta la siguiente parada, Tudela de Duero. Aquí serían 12 kilómetros más, pero a cambio el terreno es llano, perfecto para marchas. ¿Y qué me dicen del meandro que hace el río Duero en Tudela de idem?, un auténtico espectáculo.

La línea continúa hasta Traspinedo, pueblo del siglo XIV que por su proximidad a Valladolid está sumando cada día más habitantes. Esto estaría en el kilómetro 26 desde el inicio y sólo 7 kilómetros desde Tudela.

Algo parecido pasa con la siguiente parada: Sardón de Duero, zona con abundante agua que agradecen sus regadíos, viñedos, plantaciones y árboles en general. Desde aquí son unos 31 kilómetros hasta Valladolid. Treinta kilómetros en bici puede ser una media hora, así que sería perfecto para aquellos que optaran por tener su residencia en esta zona y trabajar en la capital. Una alternativa a la carretera nacional y desde luego muy saludable.

Llegamos a Quintanilla de Onésimo, antes Quintanilla de Abajo, anteriormente “de Yuso” y antes “de Duero”. Aunque el núcleo actual de la población data del siglo XI, existen indicios en esta zona de la Edad del Bronce. El retablo de la iglesia, San Millán, renacentista del siglo XVI, es de la escuela palentina. Estamos ya a 38 kilómetros de Valladolid y 7 de Traspinedo.

La siguiente parada, Quintanilla de Arriba, está casi 13 kilómetros más. Pueblo típico castellano de menor importancia que su homónimo anterior.

Ocho kilómetros más y ya nos encontramos con Peñafiel, ¿qué decir que no se sepa de esta magnífica villa con su imponente castillo, sus calles y su plaza Mayor?. Su origen se remonta a épocas prehistóricas (existen restos de asentamientos vacceos), pero es a principios del siglo X cuando es repoblado y reconquistado.

Bocos de Duero está a 6 kilómetros más, lo que totalizan ya 64 desde el inicio. Es un municipio pequeño en el extremo más oriental de Valladolid. Actualmente su población no supera los 60 habitantes, pero su historia es enorme, no estaría de más hacer algún tipo de centro de interpretación que diera a conocer no sólo su historia, sino la zona en sí.

Y llegamos a otra gran plaza: Roa de Duero, ya en la provincia de Burgos, a 80 kilómetros de Valladolid aunque sólo 14 de Bocos. Hay quien dice que puede tratarse de la antigua Rauda romana, y de hecho por aquí pasa una antigua calzada romana que iba de Clunia a Astorga, situada sobre un espolón asomado al río Duero que domina todo el paisaje.

La siguiente estación, a tan sólo cuatro kilómetros, es Berlangas de Roa, que se caracteriza por su gran número de fuentes y manantiales.

Continuamos ruta por el sur de Burgos para llegar a Castrillo de la Vega, a 90 kilómetros del inicio de la línea y sólo ocho de Berlangas. Se trata de villa fundada a principios del siglo X para asentamiento de los nuevos terrenos conquistados. Aparte de su iglesia de Santiago el Mayor, destaca el puente medieval de San Roque.

Y llegamos a la localidad más importante de toda la línea, Aranda de Duero, a 99 kilómetros desde el inicio y a 8 de la anterior parada. Esta ciudad merece un capítulo aparte por su enorme historia. De momento sólo destacar su proximidad a la ciudad romana de Clunia Sulpicia.

Pasados 18 kilómetros llegamos a La Vid. Este es un pueblo nuevo, fue construído a finales de los 50 para acoger a los vecinos de Linares del Arroyo, pueblo de Segovia que fue inundado por la presa de Linares. Imprescindible visitar el Monasterio de Santa María de la Vid, fundado en el siglo XII y con un sin fin de sorpresas en su interior.

Siguiente parada Zuzones, a tan sólo un kilómetro de La Vid. Sólo la panorámica desde el cerro de “El Otero” justifica la parada en este pueblo.

Otros siete kilómetros más y llegamos a Langa de Duero, punto kilométrico 125, ya en la provincia de Soria. La que fuera Segontia Lanka, ciudad celtíbero-romana, es un vivo recuerdo de la historia de nuestro pais, ha pasado por todos los avatares posibles: celtibérica, arévaca, romana, musulmana, cristiana, siendo nombrada en numerosos escritos de la antigüedad. Sólo por ésto ya vale la pena entrenerse en sus calles y paisajes.

Dieciocho kilómetros más para llegar a San Esteban de Gormaz. El pueblo está declarado conjunto histórico artístico. Imposible decir más, ni menos, en tan pocas palabras.

Llegamos al kilómetro 152, estación de Osma-La Rasa. Osma fue la antigua ciudad arévaca de Uxama Argaela, que también subsistió todas las invasiones, transformándose convenientemente y dejando extraordinarios vestigios que obligatoriamente hay que ver o pasear según el caso. La Rasa es un pueblo nuevo como consecuencia de recoger la estación de tren.

Quintanas de Gormaz, a 13 kilómetros de la anterior parada. Municipio muy venido a menos y que siempre estuvo ligado a Gormaz. Su entorno natural, incluido en Red Natura 2000, es inenarrable. Por cierto, no hay que dejar de visitar las antiguas escuelas.

Y llegamos a Berlanga de Duero, a siete kilómetros más, lo que totaliza ya 172 desde el inicio. Para esta villa necesitamos al menos todo un día para empaparnos de la enorme historia que tiene (Castillo, Palacio de los Marqueses de Berlanga, Rollo castellano, Colegiata de Santa María del Mercado, Murallas, puertas de acceso …..).

Rebollo de Duero es la siguiente parada, 13 kilómetros, es una pequeña población con pocos habitantes, bordeada por el norte por el río Duero.

Barca y Matute, en el kilómetro 196’6, que da servicio a las poblaciones de Barca, pequeña localidad con rollo de justicia declarado bien protegido por la Junta, y otra localidad menor, Matute de Almazán.

Seis kilómetros más y llegamos a la villa de Almazán, otra ciudad que siempre ha estado ahí desde el principio de los tiempos, histórica como la que más y un patrimonio desbordante. Como curiosidad decir que durante la guerra de la Independencia fue incendiada por los franceses en el año 1810 por la gran resistencia que les hicieron, sólo con 1.600 hombres. ¿Porqué todavía no se ha hecho una película de este hecho?.

Otros 6 kilómetros y llegamos a Coscurita, total 209’3 kilómetros. Otro pueblo venido a menos, aunque no por ello menos interesante de pasear y conocer.

En el kilómetro 215’6 nos encontramos con Morón de Almazán. Si no has oido hablar de esta localidad te sorprenderá por su inesperada riqueza patrimonial histórica: Plaza Mayor con la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, rollo de Justicia, Palacio renacentista de los Mendoza …., una pena que esté despoblandose.

Alentisque es la siguiente estación a 5 km más, total 220’6. Otra pequeña localidad venida igualmente a menos. Tiene su encanto.

Chércoles 12 km más, en su término municipal pudieron existir varios poblados celtibéricos. Habría que estudiar la posibilidad de hacer un centro de interpretación de la zona para reclamo de turistas o senderistas en general.

Y final de trayecto, 254’2 kilómetros, Ariza, ya perteneciente a la provincia de Zaragoza, es la villa puerta de Castilla…., creo que me estoy quedando dormido…., ¡Uuuuaaaaahhh!, recorrer sus calles y entorno natural de esta villa injustamente olvidada, como todas las anteriores, es una maravilla.
  • Esto es un gran proyecto. Mañana mismo, durante el desayuno, suponiendo que me acuerde, pongo sobre el tapete este tema para ver qué se le ocurre a cada cual y qué podemos hacer, si es factible y tenemos la ocasión de entretenernos con esto un rato, o si todo lo contrario, es una locura que mejor no menear.
  • De cualquier forma y pase lo que pase, esto es una maravilla. ¡¡¡Diossssss..., pero qué guapa es mi tierra!!!!.
Y con este pensamiento se dió media vuelta para coger postura y nuevamente se durmió.



















miércoles, 7 de junio de 2017

Derecho natural - Relato de un no relato



Como digo en el epígrafe, esta vez no se trata de ningún relato, es un breve comentario sobre  la última novela que ha caído en mis manos, y que me ha resultado verdaderamente grata de leer.

La novela en cuestión ha salido recientemente, marzo/2017, y está escrita por Ignacio Martínez de Pisón, con un montón de novelas en su haber, la última, o más bien la anterior a la presente, del 2014: “La buena reputación”.

Se trata de un escritor joven, 1960, natural de Zaragoza, y al igual que otra mucha gente,  su familia tuvo que emigrar a otras zonas con mayor índice de trabajo, concretamente a Barcelona, donde reside prácticamente desde entonces. 

Y esto me lleva a dos puntos calientes: 

Uno: el de los residentes en Barcelona y por extensión al resto de la región, ¿son realmente tantos como dicen que son?, yo particularmente considero que la gran mayoría son extremeños, andaluces o procedentes de otras regiones, aunque en menor número. Parece como que se avergonzaran de sus orígenes y trataran de camuflarlos, cuando deberían enorgullecerse y conservar sus costumbres, su idiosincrasia particular.

Dos: industrialización. ¿Por qué está centrada en cuatro núcleos en España y no diversificada estratégicamente?.

Es obvio que si en Castilla-León tenemos cada año menos población es porque en su momento nuestros jóvenes tuvieron que emigrar por falta de trabajo, consecuencia de llevar la industria a esos núcleos, y todo ello por ese afán del gobierno por agradar a una parte de la población española en detrimento del resto, porque esto es igual que los vasos comunicantes, en lo que no me voy a meter ahora.

Antes de volver al tema principal, dejo este enlace a un artículo del periódico El Norte de Castilla de fecha 05-11-2016, titulado "las zancadillas que sufrió Renault",  referido a las barreras que se le puso hasta que por fin pudo ubicarse en Valladolid. Y esto no es más que una muestra de la realidad.

Está claro que los españoles no seremos iguales mientras uno tenga menos oportunidades que otro y por tanto se vea obligado a desatender su tierra, abandonar a su gente y emigrar.

Y volviendo a la novela.

Como decía antes, he pasado un buen rato leyendo esta novela; por simplificar diré que viene a ser una especie de Cuéntame, esa serie de TVE1, con otros protagonistas, diría más creibles, gente con otras particularidades, en el mismo momento político, pero en un barrio diferente, una ciudad diferente y hasta una Comunidad diferente.

Casi podríamos calificar la novela como de "familiar" o "generacional", en donde el hijo mayor de la familia nos va contando todos los entresijos esta familia tan particular, sus penas y también esos momentos de felicidad que sin duda tuvieron, de tal forma que es fácil identificarse con ellos, reconocernos nosotros mismos de alguna manera, y más en el caso de ser coetáneo del momento en donde se sitúa la acción, pues el trasfondo histórico es importante, que digamos centra el hilo argumental. Igualito que en Cuentamé.

Y para finalizar, ¿no creéis que sería un acierto que los micro ondas, además de las opciones que tienen para calentar o descongelar, tuvieran una opción para enfriar los platos demasiado calientes?.







martes, 30 de mayo de 2017

ABSTRACCIÓN



Juan, Paco, Javier, Jose, Agustín….. ¡qué curioso!, hoy ya cuatro años de la foto. Una foto sin más pretensiones que la de reflejar un momento especial, y sin pensarlo se ha convertido en toda una referencia: el final de una época feliz y el comienzo de otra repleta de incertidumbres. 

Ese día, en vez de citarnos para correr, Juan, con la excusa de ser su cumpleaños, tuvo la estupenda idea de invitarnos a unas raciones y unos vinos en un par de bares que había conocido por la zona, ambos con un encanto especial, no por lo viejos que eran, en absoluto, se trataba de bares nuevos, pero en su decoración se había trasladado el peculiar gusto de cada dueño, convirtiéndoles en una especie de museo personal de cada uno de ellos, lugares únicos, muy agradables, cercanos…. Nadie nos imaginábamos lo que iba a cambiar nuestras vidas en no más de un año. 

Todos sabíamos que la empresa no iba bien, subsistía a trancas y barrancas, pero la verdad es que llevaba así más de 20 años, desde que el jefe tuviera la genial idea de delegar en un joven recién salido de la universidad y que había tenido la fortuna de haber pegado dos pelotazos seguidos. 

Cegado por la verborrea y falsas promesas, no escuchó los buenos consejos de los viejos guardianes, que lealmente le aconsejaban sobre la prudencia en las inversiones en vez de las locuras a las que estaba conduciendo ese nuevo fichaje, cuyo final no podía ser otro que el que lamentablemente tuvo. Y utilizo este vocablo, el de lamentable, no por el fichaje, que se cubrió bien las espaldas y el bolsillo, sino por la empresa, que fué quien sufrió las consecuencias.

El caso es que nuestra empresa de toda la vida quedó tocada desde entonces, aunque todavía podía sacar pecho, en general su evolución ascendente era innegable y su posición de cara a resultados y provisiones por imprevistos, envidiable. 

Quizás fuera esa la justificación de venderla, recoger beneficios cuanto antes, no fuera que la cosa se torciera y diera al traste con una operación que ante todo el mundo empresarial era redonda. Otra cosa era cómo quedaban sus empleados, los siempre perdedores, esos elementos de la sociedad objeto de todas las miradas impositivas: que si la declaración de la Renta, que si el IBI, que si el impuesto de matriculación, que si de la tasa por obras en un chalet definido como histórico artístico cuando lo único que tiene son años y parches en su estructura, que si ...

Una voz le despertó de sus pensamientos: ¿Os ha quedado claro?.

Respuesta de toda la clase al unísono: ¡Síiiiiiiiii!.

Estaba claro que nadie se había enterado, el mismo coordinador lo sabía, siempre tenía que repetirlo todo, y por las caras de no atención, aburrimiento e incluso de sueño que veía sabía que no le escuchaban, no había solución, siempre pasaba igual, al final se limitaba a dejar la hoja informativa en el tablón de anuncios, de mayor utilidad, puesto que siempre había alguien que lo leía y el boca a boca se ocupaba del resto.

Me juego dos contra uno que vuelve a repetir lo mismo nuevamente desde el principio. Bueno, me da tiempo a poner el encabezamiento de la clase de hoy en mi cuaderno de apuntes: martes, 28 de marzo del 2017 - Psicología y Mediación - Clase 7/9. ¿Tiempo?, buen tiempo, 18ºC, dibujaremos un sol limpio, sin nubes, debajo de la temperatura para decorar un poco el cuaderno, un par de margaritas siempre queda bien, y seguro que me da tiempo para poner hasta un castillo aquí en esta montañita de aquí…. no sé si queda un poco abigarrado, ¿abigarrado he dicho?, no, en absoluto, quizás sobrecargado por el poco espacio, pero para mí tienen toda la conexión del mundo, así que queda descartado el calificativo abigarrado.

Voy a tirar hojas del cuaderno atrás para ver de qué nos habló en la última clase: “mejorando la comunicación interpersonal”. Me gustó, bueno a mí y a todos, es un tema que debiera darse desde la infancia más temprana. Además la profesora es muy competente y sabe manejar a la clase. 

Sin desmerecer a los homónimos varones, creo que las mujeres han desarrollado una habilidad especial, una evolución propia posiblemente como consecuencia de tantos y tantos años de represión. 

No sé a quien oí…, ¿o lo leí?...., ¿cómo era?.... creo que era algo así como que “trabajar con hombres es como jugar a las damas, los movimientos son dos y básicos; las mujeres son como el ajedrez, sus movimientos complejos y en todas las direcciones”.

Esto, además de verdadero, es indiscutible.

¡Anda!, ya se me había olvidado mi momento de inspiración: PLANCH GIM, sólo es ajustar unos cuantos ejercicios de yoga según se plancha, lo más justificado posible tipo de ….

Una voz se iba haciendo hueco dentro de los pensamientos.

¡Oye, despierta!, que si vas a ir a la excursión.

¡Huy disculpa!, ¿qué excursión?, perdona, pero estaba abstraído.





viernes, 3 de marzo de 2017

Propelente repelente



¿Quién dijo que los conjuros, esas frases de magos para alejar males, no existían y que todo era fruto de cuentos para niños?.

Sin ánimo de hacer la competencia a Harry Potter, os animo a utilizar este conjuro tremendamente eficaz.

¿Que no tenéis ganas de levantaros por la mañana porque se te han pegado las sábanas?: coge impulso, pronuncia el conjuro: ¡Propelente repelente! y sal fuera automáticamente de la cama. Observarás que no sólo has salido de la cama sin problema, sino que además una energía especial te envuelve.

¿Que no te aparece desayunar adecuadamente porque te encuentras desganado y todavía adormilado? (obviamente por no haber pronunciado el conjuro del caso anterior): ¡Propelente repelente!, y sin pensarlo más lanzarse a preparar un desayuno como Dios manda. Notarás que incluso está más sabroso que otros días.

¿Que no te apetece ducharte porque notas frío y total ya te duchaste el otro día?, borra tu mente y pronuncia con decisión; ¡Propelente repelente!. Ni te lo pienses, fuera ropa y adentro de la ducha, piensa que tus compañeros se merecen un respeto y debes ahorrarles efluvios corporales de cualquier tipo, ellos te lo agradecerán.

¿Que la oficina se encuentra a media hora de tu domicilio andando y total te pilla el bus ahí al lado?, no dejes que te invada tu otro yo, sí, lo has adivinado, ese otro yo con unos cuantos quilos de más y con una talla de ropa que prefieres no saber: ¡Repelente propelente! y sal zumbando en dirección al trabajo, si tienes la suerte de coger los semáforos en verde llegas antes que el bus.

¿Que durante el camino te encuentras con el carnicero, ese elemento que te pone de una mala hostia impresionante cada vez que compras en su establecimiento?: ¡Propelente repelente!, sonríele con alegría y salúdale, no te importe que te pegue un gruñido, es su manera de saludar a la gente que aprecia, entre la que te encuentras tú, si no te apreciara ya te lo diría de otra forma. Relájate y disfruta de la sensación interna que te ha dejado una vez superado el trance.

Ya has llegado al trabajo, así que para preparar el día, nada más traspasar la frontera entre la calle y el domicilio laboral: ¡Propelente repelente!, suelta unos “buenos días” entusiastas con cualquiera que te encuentres a diestro y siniestro, aunque sea el director general (con mayor motivo en este caso), y olvídate si te devuelven o no el saludo, a tí te sobran, sé generoso.

Las reuniones te ahogan, te aburren, son soporíferas, evasivas, no te preocupes: ¡Propelente repelente!, coge las riendas de la reunión, deja claro los puntos y objetivos del día, y cuanto antes salgas mejor. Las reuniones la mayor parte de las veces son un come tiempo, come morales, come ilusiones, come de todo.

Llegas a tu puesto de trabajo y te encuentras con el correo electrónico saturado, ese expediente delicado del jefe encima del teclado del ordenador con una nota manual: ¡solucionalo hoy sin falta como te parezca mejor, y ya me dirás algo!, PD: te dejo otros cuantos expedientes menores que sé que no te llevarán mucho tiempo: ¡Propelente repelente!. Prioridad y orden, se empieza por uno y no se suelta hasta que se acabe, y por cada expediente resuelto: ¡Propelente repelente!, y ánimo a por el siguiente, te guste o no, de procastrinar nada de nada.

No me alargaré con más momentos especiales del día, que los hay, dejo la solución a vuestro criterio: ¡Propelente repelente!, y como despedida otro caso más.

Que llegas a casa hecho polvo después de una jornada realmente agotadora y lo único que te apetece es tumbarte en el sofá y ver televisión…. ¡Propelente repelente!: quítate la ropa del trabajo, ponte inmediatamente cualquier ropa de deporte acorde al tiempo que haga, cálzate las zapatillas correspondientes y a correr, en media hora ha desaparecido el cansancio, una energía especial te envuelve y piensas que ya que estás corriendo, pues puedes hacer algunos kilómetros más para celebrar este día maravilloso.

La ducha después de correr, la bebida isotónica que casi la bebes de un golpe, la cena maravillosa, esa cena energética que te has preparado, que una vez finalizada te lleva a una buena higiene dental para procurarte un buen descanso nocturno, ayudan un buen libro y una pequeña reflexión mental, antes de darte cuenta estarás profundamente relajado y dormido, tanto tus músculos como tu cerebro se recuperarán, y no sólo eso, sino que se fortalecerán para acometer una nueva jornada de duro trabajo.

¿Que qué significa propelente repelente?, bueno, es una combinación de significados. 

El propelente es el combustible que utilizan los cohetes, y repelente es por el hecho de rechazar o ahuyentar, con lo que la suma de los dos conceptos vendría a ser algo así como decir al elemento distorsionador “lárgate a la velocidad del cohete”, o a tomar vientos, que lo mismo me da. 

Creo que lo habéis pillado.

Sólo como curiosidad os paso este enlace con los conjuros utilizados en Harry Potter:





De la ficción a la comedia



No se andan con disimulos, si hay dos personajes antagónicos esos son los presidentes entrante y saliente de los EEUU. 

Prácticamente a diario nos encontramos con la firma de algún decreto ley por parte del entrante para derogar algún proyecto del saliente.

Lo cierto es que el saliente ya se lo olía, y quizás por eso tomó en sus últimos días como presidente una serie de decisiones encaminadas, esa es la opinión general al menos, a tocar un poco las narices al entrante.

Particularmente la que más me ha llamado la atención ha sido la desclasificación, nada más y nada menos, que de doce millones de páginas secretas (unos 930.000 expedientes), con todo tipo de investigaciones, conspiraciones, estudios y proyectos, todos ellos puestos en internet a disposición de cualquiera.

Esto es una bicoca para la prensa, que en su afán por vender buscan, indagan y sacan sus propias conclusiones, y es gracias a la información aparecida en uno de estos periódicos por donde me enteré de esa desclasificación y, un poquito más abajo de la misma noticia, de un proyecto en particular, el Proyecto Stargate, y a su vez, dentro de éste, otro más concreto titulado como Proyecto Scanate, que viene a ser algo así como un escaneo por coordenadas.

Para no alargarnos daré los menos datos concretos posibles, sólo generalidades, pero parece ser que juntaron una serie de personas con una determinada capacidad psíquica y se les entrenaba para que describieran lo que veían en un punto, dadas unas coordenadas de latitud y longitud, y lo más asombroso, de todos ellos hubo un grupo con un alto nivel de acierto.

Ni qué decir tiene que esto estaba orientado para la guerra, espionaje puro y duro, pues se trataba de investigar a distancia bunkers subterráneos del enemigo, cárceles, posible localización de rehenes, e incluso de incapacitar físicamente a líderes de otros países; o sea: espionaje puro y duro, aunque a distancia.

Parece que este proyecto se deterioró por culpa de los propios militares, que sin el menor estudio previo dieron entrada a gente que hablaba de un determinado talento del que luego carecían, pero esto no quita para que haya habido éxitos importantes, procedentes principalmente del grupo antedicho llamado Los Naturales, concretamente un oficial, a través de esta técnica de visión remota, informó sobre más de 150 objetivos que habían sido confirmados por otras fuentes.

Según veo en distintas páginas se trataba de un secreto a voces, incluso hablan de que realmente este proyecto no se anuló totalmente, y que el espionaje psíquico se continúa practicando, pero bajo otros nombres aún secretos.

Pero atención, que esto no es un invento americano, sino que fue la respuesta a la entonces Unión Soviética quien estaba haciendo experimentos similares de espionaje remoto, igualmente con buenos resultados.

Como curiosidad decir que el ejército de EEUU rodeaba los misiles con globos inflables de personajes de Walt Disney para desorientar y confundir al espiante. Imaginaros un oficial soviético que pregunte qué ve y le conteste un misil con globos de Disney, supongo que pensaría que el que vió la visión se había pasado con la medicación o con el vodka.

Otra curiosidad más. Obviamente cualquier persona con esta sensibilidad puede aprovecharse de ella, por ejemplo, y entre nosotros, creo que prácticamente todos conocemos a Uri Geller, pues bien, esta es una de las habilidades que poseía y que utilizó en la localización de pozos de petróleo trabajando para el Gobierno Mexicano, quien le recompensó con una mínima comisión por barril de petróleo. 

Pero aún más, este señor, Uri, fue reclutado en 1987 para acompañar la delegación americana en las conversaciones de Ginebra sobre el Tratado de No Proliferación Nuclear, siendo su única misión la de intentar colarse en la mente del ministro de Exteriores Soviético, un tal Yuri Boronchov, con objeto de influir en una resolución favorable para los intereses de los EEUU. 

Este es un tema interesantísimo del que sólo he querido dar una pincelada, pero existe información en internet para aburrir, o para hartarse, según se mire..

Y como colofón, y ya para finalizar, otra curiosidad más: la película “los hombres que miraban fijamente a las cabras”, entretenida comedia del año 2009 protagonizada por George Clooney, y a su vez basada en la novela de mismo título de 2004 escrita por Jon Ronson, está basado en hechos reales sobre esta materia ocurridos durante la guerra de Irak.

Como digo, esto es un tema tremendamente apasionante.





viernes, 3 de febrero de 2017

Que en la chaqueta quepa


El primer título que se me ocurrió para este relato fue “elogio de la espera”, pero habida cuenta del número de veces que devuelve Google para esta misma frase me decidí por algo más original, por lo menos para la entrada actual no me devuelve ningún resultado, algo que me llena internamente de satisfacción, un poco tonta, pero si lo consideramos fríamente, teniendo en cuenta la cantidad de mentes pensantes que hay en el planeta, acertar con una frase original es toda una proeza.

Pero ahora volvamos al primer título, ese de “elogio de la espera”. 

De acuerdo, las esperas siempre son desagradables, una falta de deferencia del causante al esperante que muchas veces no se hacen con mala intención, pues no imagino a la mujer amada pensando por lo bajini: “este me va a esperar media hora por lo menos, ji ji ji ji”, aunque por otra parte también sabemos que es un viejo sistema utilizado tanto por la policía como por los departamentos de Recursos Humanos de todas las empresas. Una fórmula más para acorralar a la persona seleccionada con objeto de saber si cumple con los requisitos buscados o bien pillarle en un renuncio.

Todos sabemos que esto de las “esperas” provoca en no poca gente un alto grado de indignación, aunque esto va por edades, y parece que hieren más cuando la espera procede de alguien a quien se le considera de menor “graduación”, porque si consideramos que el causante tiene mayor autoridad automáticamente la disculpamos: ¡acababa de llegar justo en ese momento! (aunque realmente llevara una hora), ¡ni me he dado cuenta! (a pesar de haber perjurado durante toda la espera), y un sinfin de ejemplos más que todos en mayor o menor grado conocemos.

Y es que podríamos citar cientos de casos, a ver, por ejemplo y así de repente se me ocurre, a la novia se la pueden disculpar las esperas (decir los retrasos parece que tiene otra connotación), pero una vez pasados por la vicaría puede llegar a ser causa de divorcio. La espera es la misma en uno u otro estado, pero algo ya no es igual, ¿qué ha cambiado?, ¿puede aplicarse a otros casos?.

Sobre ese “algo” he indagado entre mis compañeros de travesuras en la niñez y todos piensan que en esa tierna edad no se da importancia a las esperas. ¿Cuántas veces quedamos a jugar al fútbol y al no presentarse alguno hacíamos equipos mixtos?, no de chicos y chicas mezclados, no, en absoluto, por aquella época relacionarse con chicas era casi pecado o de mariquitas. Todos recordamos que los colegios eran de niños o de niñas, o en el caso de coexistir las niñas estaban en un bloque y los niños en otro, y que incluso había distintas horas de recreo para no juntarse.

Afortunadamente esta separación se ha superado, hasta en la Iglesia, bueno, no es que convivan los curas y las monjas juntos en el mismo bloque, al menos no oficialmente, pero no hará mucho el sacramento de la comunión se tomaba por separado, es decir, que en los bancos de la izquierda estaban las niñas y en los de la derecha los niños. Ahora prácticamente les emparejan, y sin tan prácticamente.

Pero no hablamos más de la segregación por sexo, vamos a seguir hablando acerca de (pongamos voz de Vincent Price, con un poco de eco, por favor): “la espera”.

Me acaba de llegar un ramalazo de inspiración y creo que Groucho Marx ya tiene alguna frase sobre el particular, algo así como el tiempo invertido en esperar a su mujer (no precisa si fue a una en concreto o a todas las que tuvo), lamento no recordar con exactitud la frase. Bueno, a lo que íbamos.

Particularmente aconsejo disfrutar de esos maravillosos momentos de espera, siempre que se acuda a una cita hay que ir preparado. NO, no es cosa de llevarse trabajo a la cita, por supuesto que no, pero sí buscar el “bright side of life”. Disculpad el anglicismo, siempre que mi mente puede, aprovecha para hacer un homenaje a esa pegadiza canción incluída en la extraordinaria película de 1979 de los Monty Python, “la vida de Brian”, y cuyo estribillo reza “Always look on the bright side of life”, turú, turú, tari tori tori, turú, turú…

Retomo el hilo que me pierdo. Estábamos en que ya Groucho hizo a una alusión a aprovechar los tiempos muertos de estas esperas, transformándolas de tiempos perdidos en tiempos aprovechados.

En la misma charla aludida seis párrafos antes, mis colegas de la niñez afirmaban no tener sensación de culpa o pérdida de tiempo por esas esperas, y la mayoría lo aprovechaba según el caso: lectura de periódico, completar el crucigrama, charla con el camarero o con la persona de al lado a cuenta bien de “la espera”, de las mujeres o del partido del Madrid. Claro, esto para las generaciones anteriores a las aplicaciones sociales, porque ahora estas últimas tienen un sinfin de apps, desde el clásico FaceBook (sí, sí, he dicho clásico), pasando por el consabido Wasap que a veces llega a ser un auténtico suplicio en función de la actividad de los grupos, hasta….. y se acabó, que me pierdo otra vez.

Recuerdo que fuí un niño enfermizo, y que las colas de antes en la Seguridad Social eran brutales. Mi señora madre siempre me decía: “como nos tocará esperar, cógete un cuento y así te entretienes”. Daba igual si era la quinta o décima vez que se leía, siempre era igual de interesante, o más quizás, porque siempre había un rasgo, una expresión en el dibujo, una nueva lectura o sencillamente diferente, que provocaba en la mente, y no exagero nada, un estado de plenitud, tranquilidad, relax, paz, quietud, calma, …

Entiendo y justifico claramente que una persona de una determinada edad no se emocione con las aventuras del Capitán Trueno, el Jabato, o similares, mientras espera en consulta. O ría desaforadamente con los errores tontos de Mortadelo y Filemón, el botones Sacarino o personajes similares. 

Para estas edades lo mejor es darse una vuelta por las distintas bibliotecas que afortunadamente existen en nuestra ciudad (no sé de quién partió la idea de abrirlas, pero ese sí que merece una calle, una plaza y hasta un barrio entero), y buscar aquellos formatos de novela que se ajusten al bolso de la chaqueta.

El secreto está ahí, en coger una novela así sin más, sin más motivo o justificación que “en la chaqueta quepa”, prescindiendo incluso de ver la portada o pequeño anticipo de la contraportada.

Es así de esta manera como podéis encontraros con auténticas sorpresas, joyas que además, para bien o para mal, suelen ser cortas, entorno a las doscientas páginas, se leen en un pis pas, sobre los temas más diversos: aventura, ciencia ficción, históricas, imaginación, misterio, todas ellas dispuestas siempre a sorprender.

¿Y qué mejor momento para leerlo?.

Creo que no puedo ocultar mi admiración por Vincent Price, y estoy seguro que este vídeo encantará a todo el mundo:







lunes, 23 de enero de 2017

Atracón de cine en Navidad



No sabía cómo, pero como si hubiera sido arrastrado desde otra realidad se encontró envuelto en una muchedumbre que pululaba en la calle de uno a otro lado, de este escaparate al de aquél, de un establecimiento al de más allá.

Él simplemente andaba, se paseaba, se dio cuenta de que estaba bien abrigado, estaba calentito a pesar de notarse que el ambiente era tremendamente frío. El calor que tenía era muy agradable, confortable.
Al principio no reconoció la calle, la luz de los adornos navideños y rótulos de tiendas apenas la iluminaban por completo. Le recordaba las calles de algún mundo colonial salido de la mente de Philip K. Dick, o de Blade Runner mismamente. ¿Podría ser la calle Santiago?. Aunque con pequeños matices, apostaría que sí.
En ese momento se percató que no entendía el idioma de nadie, sus voces y acentos no le sonaban de nada.
Se fijó en la vestimenta que llevaban. ¡Madre mía!, ¿de dónde ha salido esta gente?, unos llevaban chilaba, otros capa, abrigos de cuatro cuartos, cazadoras roqueras, pero otros iban con prendas increíblemente finas para el frío que hacía, o simplemente con una chaqueta e incluso con ropa ligera.
¿Y sus rostros?, pareciera que llevaran careta. No, no parecía que llevaran careta, aún un poco más allá: careta no era, eso lo podía jurar.


¿Y su aspecto?, gordos, peludos, altos, súper altos, enanos, delgados.
¿La Guerra de las Galaxias?.
No estaba seguro, pero no tenía constancia de ningún certamen de disfraces, a no ser que estuviese metiéndose en la grabación de alguna película sin saberlo.
¿Y qué llevaba en la mano?, una bolsa del Pullover con una prenda dentro, y la factura con un papelito amarillo en donde aparecía en grande DEVOLVER, firmado por una cara sonriente con un corazón.
Recordó que su hija había comprado por internet unas prendas utilizando su tarjeta de crédito. El que devolviera una prenda era toda una gentileza.
Como a unos doscientos pasos vio el cartel del establecimiento en cuestión: Pullover, justo en un sitio donde había mirado antes de ver lo que llevaba en la mano, y juraría que había cualquier otro menos ese. Bueno, algún despiste, tampoco tiene tanta importancia.
En el local no se podía entrar, de continuo sacaban género que nada más colocarlo era cogido por una multitud ansiosa, unos la disponían sobre ellos y se fijaban en los distintos espejos para ver cómo les quedaba, había quien lo llevaba a un apartado oscuro en donde aparentaba que se lo ponían para probárselo, ¿y cómo van a ver como les queda si esta oscuro?, otros con menos recato se quitaban sus propias prendas para probarse las nuevas en el mismo sitio.
Se acercó a lo que aparentaba la fila de la caja y se atrevió a preguntar lo habitual en estos casos: ¿es usted el último?, sin contestación, seguramente no habría entendido, hablaba de una forma rara con sus acompañantes, aunque ninguno se parecía entre ellos, eran de lo más dispares.
Aprovechando un cruce de miradas con uno de ellos repitió la pregunta : ¿es esta la cola para la Caja?, y esta vez si tuvo contestación entendible e inmediata, no sabía porqué pero parecía que el mensaje se lo había enviado directamente a la mente sin articular palabra, como si fuere un wasap: “sí, era la línea de Caja, y el último no era ninguno de ellos, era él”, lo que desató unos ruidos que percibió como risas tanto del interpelado como de sus acompañantes.
Esto impulsó algún tipo de alarma dentro de su instinto de supervivencia, que se concretó en mirada de besugo con toques de bobalicón más sonrisa inocentona que debió gustarles, no sólo rieron más, sino que acompañaban sus gestos con palmadas, ya sobre su espalda, ya sobre sus hombros o sobre su cogote directamente, en función de la cercanía de su anatomía.
La cola iba rápida, y antes de preguntarse qué iba a decir a la cajera se la encontró de frente, estaba en un alto como de medio metro, parecía la mesa de un Juzgado, y la cajera uno de los jueces que le taladraba la mente con un “dese prisa, caballero, hay otra gente detrás suya esperando”. Entregó la prenda a devolver con la factura e inmediatamente sacó la tarjeta con la que se había efectuado el pago: “no se moleste caballero, el sistema reconoce la tarjeta con la que se hizo el pago y abona ahí directamente”, por no quedar callado se le ocurrió decir la tontería de “es que estamos en el futuro”, que como respuesta tuvo “el que parece que se ha quedado un poco en el pasado es usted, ¿se ha dado cuenta de la ropa que lleva?”, estaba claro que esta última frase era un truco comercial para compra de ropa en este local, en cuya trampa no iba a caer.
Como si fuera un truco de magia se percató que la ropa que llevaba era uno de los trajes que utilizaba cuando trabajaba, que aunque cuando la compró le parecía elegante ahora le parecía ridículo por anticuado, se miró y al no encontrar respuesta miró a la cara de la cajera que le devolvió la mirada, “¿se encuentra usted bien, caballero?”, “No, no es eso, es que yo traía otra ropa, este traje le tiré cuando dejé la oficina”.
Un guardia en manga de camisa se acercó, le cogió del brazo y le arrastró de la línea de caja a la salida, empujándole, “venga, no estorbe y si no va a comprar nada siga andando”.
A pesar de ser la misma puerta por la que entró, la salida no era a la misma calle, sino a un salón glamuroso del siglo pasado, lleno de mesas repletas de los mejores manjares. No sabemos de donde salieron las fuerzas para decirle al guardia “oiga, antes entré por aquí pero venía de una calle”, contestando el guardia con el mayor aplomo que pudo “pues claro, hay una entrada, y una salida”, algo que no le aclaró demasiado, pero prescindió de hacer otras preguntas al recordar a quien se parecía este policía, era el jefe Wiggum, de los Simpson, y no parece un disfraz.
Cuando se dio la vuelta ya no era un salón glamuroso, era la plaza de un pueblo con un escenario donde la orquesta de Mary Poppins tocaba la sin par “supercalifragilísticoespialidoso”, apoyado por su insistente estribillo “Um-dittle-ittl-um-dittle-I“, traducido valientemente al español como “Dan dilidili dan diliday, dan dilidili dan diliday”.
En ese momento apareció el jefe Wiggum con sus policías, transformados en unos seres horrorosos del tipo a Darth Maul.
No esperó a saber si venían o no con malas intenciones, giró el cuerpo para escapar y ahora le pareció estar en un parque de atracciones, ¿Coney Island?, en donde al fondo le pareció ver una sala de cine, a donde se dirigió a la carrera camuflándose entre la cola de la gente que esperaba para entrar o salía de alguna sesión, entremezclándose además con aquella que estaba en una especie de ambigú, en donde había como reclamo un gran cubo de palomitas, el producto más reclamado por esos extraños cinéfilos, con independencia de la salsa con la que las acompañaran, intentando camuflarse como si nada en esa cola, de donde automáticamente fue rechazado por colarse, no valiendo de nada las disculpas y peticiones de auxilio, y como calibraba que todo el mundo ponía su atención en él, que curiosamente ahora llevaba otro traje distinto igual de carca, se lanzó por una puerta que aparentemente llevaba a las salas de cine, pero que sin embargo era la entrada a una especie de tobogán sin fin en donde, como "Alicia, en el Pais de las Maravillas", caía dando vueltas, vueltas, vueltas y más vueltas ….
¡Por Dios, qué pesadilla!, no vuelvo a comer palomitas nunca más…., qué sed…., me tomaría un río de agua…., si es que estaban saladas…., estos canallas lo hacen así para que tengamos que beber…... ¿Y la película?, vaya tostón. Bueno, un vaso de agua, un pis, y vuelta a la cama.

Bueno, creo que ha quedado claro que se trataba de una pesadilla provocada por una indigestión de palomitas en un tarde de cine navideña.

Os paso este video divertido sobre Coney Island.