martes, 25 de mayo de 2010

Karma

Los dias de diario, o sea, laborables, corro antes de ir a trabajar, me levanto a las 6:45 y generalmente antes de las 7:00 ya estoy en marcha, y así hasta las 7:30 horas. El recorrido viene a ser de 4 kilómetros, pero dada mi especial manía a dar rodeos, con seguridad que sobrepaso los 5, o al menos por ahí andará, algo que, por el tiempo empleado, tiendo a creer al menos.
Muchas veces pienso cuando corro que este tiempo que paso viene a ser como una oración o karma, pues en definitiva y sin querer la mente sigue trabajando mientras te esfuerzas, y posiblemente por la oxigenación del cerebro, me percato de fallos en mi actuación personal, focalizo tareas, e incluso tomo decisiones que me atascan. Pero no paro ahí, quizás el hecho de romper la voluntad y levantarme para correr hace que tanto la mente como el cuerpo predispongan de alguna manera para afrontar la mañana, y tener una disposición que no tenía en la época en que no corría, llamémosla época oscura, lo que conlleva que la elevación de mi espíritu a un estado que entiendo se asemeja al de la oración.
Se me ocurre que quizás haya que promover el ejercicio dentro de las propias parroquias de la iglesia como un medio más de acercarse a Dios y de paso a uno mismo. ¿Habrá buzón de sugerencias a la entrada?, este fin de semana me paso sólo por curiosidad.

domingo, 23 de mayo de 2010

Ummagumma

Nunca me ha gustado llevar música en los oidos mientras ando o corro, me aturde y al final no sé si adelanto con el pie derecho o con el izquierdo. Soy más partidario de oir los ruidos del entorno y acompasarlos con los de la respiración, algo que surge automáticamente, parece como que el cuerpo, la mente y el espíritu se unificaran conforme se intensifica el esfuerzo.
El recorrido de hoy ha ido a lo largo del Pisuerga, concretamente desde el puente de García Morato hasta la fábrica de Michelin, aproximadamente 10 kilómetros entre ida y vuelta, aunque considerando que siempre hago pequeños rodeos de más, considero que habrán totalizado unos doce kilómetros, lo que me cuadra con el tiempo total empleado, 1:10 horas.
Salí un poco tarde, 10:40 horas, y realmente hacía una temperatura veraniega, algo que se trasladó al sudor del cuerpo, hacía tiempo que no sudaba tanto, de hecho me quité la camiseta.
Todos sabemos que Ummagumma es el disco doble de Pink Floyd del año 1968 y que marcó un punto y aparte entre la época de Syd Barret y la nueva formación con David Gilmour. El primer disco es un directo de sus temas anteriores, y el segundo tiene una serie de cortes que llamaría como experimentales. Me llamaba la atención aquellos en donde se oían las llamadas de pájaros, cómo bailaba el estéreo, me relajaba y quizás me preparaba para el resto de ruidos del disco, algo menos relajantes. Pues bien, lo bonito de ir sin música en los oidos es que puedes escuchar perfectamente todos los pájaros, sus llamadas, su vuelo, sus disputas, al igual que los murmullos del río, pues en función del recodo por donde discurre tiene uno u otro sonido.
No voy a decir que no haya ruidos, pues el ruido de coches, aunque más o menos lejano, siempre está presente, ladridos de perros, grupos de gente conversando a gritos. Pero la mente parece que selecciona y filtra estos sonidos, y de hecho es lo único que oigo y lo que internamente, por un mecanismo que desconozco, aprovecho para marcarme el ritmo adecuado que me permite aguantar y dosificar el esfuerzo.

sábado, 22 de mayo de 2010

Corriendo

Mira por donde mi señora esposa se fijó en este libro: "De qué hablo cuando hablo de correr" de Haruki Murakami, y me dije, pues ¿porqué no intentar lo mismo?, al fin y al cabo yo corro también, y corriendo es inevitable dejar que la mente discurra libre con sus pensamiento, así que sólo sería trasladarlos, al menos los que me acuerde, aunque es evidente que hay pequeñas diferencias entre el escritor y yo.
La primera, él empezó a correr con 32 años, y un servidor 20 años después, lo que viene a decir que mientras su cuerpo y mente estaban en plena cúspide, todavía ascendiente, un servidor está empezando a notar la caida, algo inevitable asociado a la edad.
La segunda, por lo que veo este escritor es un autor de éxito, y yo no he pasado de un intento de cuento para chicos que todavía tengo a medias: "El clon del profesor", aunque confieso que me estaba gustando, y siempre que he querido retomarlo no he encontrado el borrador, por lo que no descarto todavía que lo acabe.
Y podía decir otras diferencias quizás menos importantes aunque igualmente chocantes, pero como creo que el espíritu de ambos es el mismo y me ha parecido buena idea, me permito felicitarle desde aquí y voy a hacer tal cual, trasladar mis impresiones corriendo.