Los dias de diario, o sea, laborables, corro antes de ir a trabajar, me levanto a las 6:45 y generalmente antes de las 7:00 ya estoy en marcha, y así hasta las 7:30 horas. El recorrido viene a ser de 4 kilómetros, pero dada mi especial manía a dar rodeos, con seguridad que sobrepaso los 5, o al menos por ahí andará, algo que, por el tiempo empleado, tiendo a creer al menos.
Muchas veces pienso cuando corro que este tiempo que paso viene a ser como una oración o karma, pues en definitiva y sin querer la mente sigue trabajando mientras te esfuerzas, y posiblemente por la oxigenación del cerebro, me percato de fallos en mi actuación personal, focalizo tareas, e incluso tomo decisiones que me atascan. Pero no paro ahí, quizás el hecho de romper la voluntad y levantarme para correr hace que tanto la mente como el cuerpo predispongan de alguna manera para afrontar la mañana, y tener una disposición que no tenía en la época en que no corría, llamémosla época oscura, lo que conlleva que la elevación de mi espíritu a un estado que entiendo se asemeja al de la oración.
Se me ocurre que quizás haya que promover el ejercicio dentro de las propias parroquias de la iglesia como un medio más de acercarse a Dios y de paso a uno mismo. ¿Habrá buzón de sugerencias a la entrada?, este fin de semana me paso sólo por curiosidad.
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