Hoy en vez de correr fui con mi señora al doctor, hace un mes la operaron de un pie, y se trataba de ver si la evolución era la correcta. Antes de la operación estimaba que en un mes estaría trabajando, pasado el mes la evolución no era la que entendía debiera ser y lo aplazó dos semanas, y llegadas estas dos semanas otras dos más. Según parece el calor afecta negativamente, así que aunque cicatriza correctamente, va a un ritmo más lento. Mientras esté con la baja no podemos ir a ningún lado, así que hemos decidido que me reintegro al trabajo, y aprovecho las dos semanas que tengo pendientes cuando podamos hacer algo.
Como podemos ver, cualquier plan humano es imperfecto, la previsión que teníamos era de hacer algún tour por el centro de Europa a finales de junio, pasadas 6 semanas de la operación; y el ir por cualquier otro destino nacional imposible por el tema antes aludido.
Pues aunque los planes humanos sean imperfectos, aquí tenéis una auténtica pasada de interpretación de tres viejos jazzeros ampliamente conocidos, por lo que paso de presentaciones, y con un tema muy propio para estas fechas.
miércoles, 30 de junio de 2010
sábado, 26 de junio de 2010
Vacaciones
Hasta ahora todos los días corro, mínimo 30 minutos cuando estoy en Madrid, lo que viene a ser poco más de 4 km con bastante desnivel, hasta las 2 horas y 10 minutos, que de momento es mí máximo.
Realmente estoy recordando que un lunes no fui a correr, había llegado tarde y no me apetecía realmente nada, y cada vez que recuerdo lo mal que me sentí después, no sé si por la falta del ejercicio o por la conciencia que me lo estaba echando en cara, no he vuelto a fallar ningún día.
El caso es que empiezo vacaciones, tres semanas seguidas para disfrutar, y realmente me encuentro en un estado de quietud y satisfación total. En principio no saldremos ni haremos nada de lo que teníamos pensado hasta ver la evolución de la operación de mi señora, que parece le está incordiando ahora más, quizás por la cicatrización, pero no me importa en absoluto, hay un montón de cosas con las que entretenerse, y además un buen momento para ponerse al día de arreglos en casa y lecturas varias.
Y hablando de estado de ánimo ahí va una canción que me volvió loco cuando la oí por primera vez hará ya unos años, y que todavía me lleva a lo más alto,un poco jugando con la traducción al español del tema. Que disfrutéis.
lunes, 14 de junio de 2010
Hierro
Revisión médica en la empresa, parece que ando bastante bajo de hierro, no sangro, no tengo emorragias internas de ningún tipo, comer lo hago con ganas, así que la única explicación parece que radica en el esfuerzo físico diario que hago para correr.
Antes, por la mañana, me encontré con esta frase de Jean de La Fontaine: "Ningún camino de flores conduce a la gloria".
Pues ni qué decir tiene que me he quedado alelado ante una verdad tan evidente, que por cierto, por la tarde remató la médico que me atendió durante la revisión, que parece también es corredora, y que hablando de carreras me indicó que "lo bonito es llegar", una vez llegado ya sólo sientes la satisfación final por el esfuerzo realizado, pero inmediatamente después tienes que buscar un nuevo reto.
Esto mismo es trasladable a nuestra vida, lo bonito radica en el trayecto que tomamos para llegar a lo que deseamos, y una vez conseguido sólo nos queda buscar más retos, o así es por lo menos como pienso debe tomarse nuestra existencia, ser consciente de ella, y para ello nada mejor que marcarse pautas que ir cumpliendo, pautas tendentes a nuestra idea inicial, y consecuentes igualmente con ella.
Y hablando de otros objetivos, he encontrado este señor que hace una especie de jazz muy próximo a la que fuera new age, tiene su punto, ya me diréis.
Antes, por la mañana, me encontré con esta frase de Jean de La Fontaine: "Ningún camino de flores conduce a la gloria".
Pues ni qué decir tiene que me he quedado alelado ante una verdad tan evidente, que por cierto, por la tarde remató la médico que me atendió durante la revisión, que parece también es corredora, y que hablando de carreras me indicó que "lo bonito es llegar", una vez llegado ya sólo sientes la satisfación final por el esfuerzo realizado, pero inmediatamente después tienes que buscar un nuevo reto.
Esto mismo es trasladable a nuestra vida, lo bonito radica en el trayecto que tomamos para llegar a lo que deseamos, y una vez conseguido sólo nos queda buscar más retos, o así es por lo menos como pienso debe tomarse nuestra existencia, ser consciente de ella, y para ello nada mejor que marcarse pautas que ir cumpliendo, pautas tendentes a nuestra idea inicial, y consecuentes igualmente con ella.
Y hablando de otros objetivos, he encontrado este señor que hace una especie de jazz muy próximo a la que fuera new age, tiene su punto, ya me diréis.
miércoles, 9 de junio de 2010
Soledad
Me viene a la cabeza el libro "La soledad del corredor de fondo", me lo apunto para leerlo, según veo se trata de una colección de relatos de un tal Alan Silltoe, supongo que es también corredor, y que es una muestra de la "angry generation" en Inglaterra.
La soledad es una constante en todos los corredores de larga distancia, pues a diferencia de cualquier otro deporte, con un par de zapatillas y campo o calle para correr, es suficiente. Aunque sí veo grupo de corredores, que para mi asombro a la par de correr van charlando de sus cosas, esto no es lo habitual. Posiblemente dependa de la propia personalidad de cada uno.
Particularmente me resulta más cómodo salir a la calle sin más, y elegir sobre el camino el trayecto a recorrer, e irlo variando en función de las fuerzas o ganas de correr que tenga en ese momento. Por otro lado, aunque me alegra siempre compartir con todo el mundo cualquier clase de actividad, creo que esta es una práctica que prefiero para mi solo. Las pocas veces que he corrido con alguien no he podido mantener el grado de concentración adecuado, quizás porque tanto mi estilo como mi velocidad no son demasiado punteras, y al retrasarme tiendo a forzar más de lo que estoy habituado, cuando realmente mi cuerpo me va dando poco a poco más, se conoce que es una como una vieja máquina de vapor, que hasta que no está la presión a tope no rinde en su totalidad.
Esos momentos de correr sólo, midiendo mi propio esfuerzo, son para mí preciosos, la cantidad de reflexiones, de ideas, de razonamientos, de recuerdos y más que me vienen a la cabeza les disfruto como si fuera un chaval, de hecho creo que estoy madurando magnis itineribus desde que me dedico a correr, pero correr largas distancias. Esas sensaciones amargas por los errores cometidos se vuelven más reales, esa tranquilidad de espíritu por las reflexiones efectuadas, me convierten aún más en un corredor solitario.
El otro día una película que me gustó y no recordaba nada de ella, ni por verla en carteles cuando salió en su momento, ni por nada en especial. Y entre sus temas está este que os paso que realmente me provoca una sensación muy próxima a la de la soledad, escuchadla por favor:
La soledad es una constante en todos los corredores de larga distancia, pues a diferencia de cualquier otro deporte, con un par de zapatillas y campo o calle para correr, es suficiente. Aunque sí veo grupo de corredores, que para mi asombro a la par de correr van charlando de sus cosas, esto no es lo habitual. Posiblemente dependa de la propia personalidad de cada uno.
Particularmente me resulta más cómodo salir a la calle sin más, y elegir sobre el camino el trayecto a recorrer, e irlo variando en función de las fuerzas o ganas de correr que tenga en ese momento. Por otro lado, aunque me alegra siempre compartir con todo el mundo cualquier clase de actividad, creo que esta es una práctica que prefiero para mi solo. Las pocas veces que he corrido con alguien no he podido mantener el grado de concentración adecuado, quizás porque tanto mi estilo como mi velocidad no son demasiado punteras, y al retrasarme tiendo a forzar más de lo que estoy habituado, cuando realmente mi cuerpo me va dando poco a poco más, se conoce que es una como una vieja máquina de vapor, que hasta que no está la presión a tope no rinde en su totalidad.
Esos momentos de correr sólo, midiendo mi propio esfuerzo, son para mí preciosos, la cantidad de reflexiones, de ideas, de razonamientos, de recuerdos y más que me vienen a la cabeza les disfruto como si fuera un chaval, de hecho creo que estoy madurando magnis itineribus desde que me dedico a correr, pero correr largas distancias. Esas sensaciones amargas por los errores cometidos se vuelven más reales, esa tranquilidad de espíritu por las reflexiones efectuadas, me convierten aún más en un corredor solitario.
El otro día una película que me gustó y no recordaba nada de ella, ni por verla en carteles cuando salió en su momento, ni por nada en especial. Y entre sus temas está este que os paso que realmente me provoca una sensación muy próxima a la de la soledad, escuchadla por favor:
domingo, 6 de junio de 2010
Objetivo
Hoy,domingo 06/06/2010, ha sido otro día glorioso: 2:00 horas corriendo, creo que no habré bajado de los 18 kilómetros, y lo que es mejor de todo, me sentía bien, la mente me pedía más y el cuerpo aguantaba, pero después de continuar un par de veces, preferí no castigarme más y dejarlo en este tiempo, que espero superar para el próximo sábado, pues tengo como objetivo, y aquí esta la palabra, dar dos vueltas a Parquesol, y si diera la casualidad que tardara menos de dos horas, pues seguir hasta este tiempo. Creo que sería interesante comprar un reloj de esos que calculan la ruta recorrida, tiempo y un montón de cosas más.
En un principio mi única pretensión, para seguir con mi entrenamiento, era repetir la gesta del sábado anterior, iba buscando el camino y creo que poco rodeo más habré dado. Al igual que el sábado anterior me entró una alegría extraña cuando completé la vuelta, y digo extraña porque ya no era nueva, veía que lo había repetido y que mi cuerpo, a pesar de haberle exigido más, veía que podía aguantar más, así que me decidí por hacer una subida por la ladera hasta el cerro, para luego bajar por el Monasterio del Prado y seguir hasta el Museo de la Ciencia. Antes de llegar aquí tuve la tentación de empezar una nueva vuelta, pero hay que ser razonable y no lanzarse a la aventura sin tener una preparación previa, que para estos casos hay que conseguir metro a metro, minuto a minuto.
Objetivo vs obsesión, quizás la primera sea más limpia mientras que la segunda conlleva un matiz de maldad.
Hay que tener un objetivo claro en la vida, y más que uno hablaría de "unos" entre los que estaría el uno principal como dueño y señor de todos los demás.
Mi uno inmediato es acabar de una puñetera vez con unos temas que tengo colgados desde hace un par de meses encima de la mesa, en el curro. Y mi uno a medio plazo es llegar a hacer una maratón, me han hablado de San Sebastián, todo llano, en noviembre, así que adelante, tengo que estar preparado para esa fecha.
Encontré el disco "Reptile", de Eric Clapton, y vaya que me gustó. ¿Que porqué sé que me gustó?, pues porque llevo tres días oyéndolo sin parar y cada vez me gusta más, no me harta como encuentro en otros. Se trata de un disco maduro, en donde interpeta temas ajenos y propios con su habitual estilo, enriquecido por un coro de ángeles negros que elevan cada tema varios grados simplemente con su aportación.
Os paso este vídeo de un tema de este álbum, que por cierto no es de Eric, sino de Steve Wonder, lo notaréis, y si a esto añadís el toque de Eric más los coros antedichos, ya me diréis si no es una gozada.
Tendréis que copiar la dirección, veo que está desactivada la copia por "solicitud", a saber de quién, el caso es que hay que dar un paso más para disfrutarlo:
http://www.youtube.com/watch?v=dgdvZw9lpPg
En un principio mi única pretensión, para seguir con mi entrenamiento, era repetir la gesta del sábado anterior, iba buscando el camino y creo que poco rodeo más habré dado. Al igual que el sábado anterior me entró una alegría extraña cuando completé la vuelta, y digo extraña porque ya no era nueva, veía que lo había repetido y que mi cuerpo, a pesar de haberle exigido más, veía que podía aguantar más, así que me decidí por hacer una subida por la ladera hasta el cerro, para luego bajar por el Monasterio del Prado y seguir hasta el Museo de la Ciencia. Antes de llegar aquí tuve la tentación de empezar una nueva vuelta, pero hay que ser razonable y no lanzarse a la aventura sin tener una preparación previa, que para estos casos hay que conseguir metro a metro, minuto a minuto.
Objetivo vs obsesión, quizás la primera sea más limpia mientras que la segunda conlleva un matiz de maldad.
Hay que tener un objetivo claro en la vida, y más que uno hablaría de "unos" entre los que estaría el uno principal como dueño y señor de todos los demás.
Mi uno inmediato es acabar de una puñetera vez con unos temas que tengo colgados desde hace un par de meses encima de la mesa, en el curro. Y mi uno a medio plazo es llegar a hacer una maratón, me han hablado de San Sebastián, todo llano, en noviembre, así que adelante, tengo que estar preparado para esa fecha.
Encontré el disco "Reptile", de Eric Clapton, y vaya que me gustó. ¿Que porqué sé que me gustó?, pues porque llevo tres días oyéndolo sin parar y cada vez me gusta más, no me harta como encuentro en otros. Se trata de un disco maduro, en donde interpeta temas ajenos y propios con su habitual estilo, enriquecido por un coro de ángeles negros que elevan cada tema varios grados simplemente con su aportación.
Os paso este vídeo de un tema de este álbum, que por cierto no es de Eric, sino de Steve Wonder, lo notaréis, y si a esto añadís el toque de Eric más los coros antedichos, ya me diréis si no es una gozada.
Tendréis que copiar la dirección, veo que está desactivada la copia por "solicitud", a saber de quién, el caso es que hay que dar un paso más para disfrutarlo:
http://www.youtube.com/watch?v=dgdvZw9lpPg
sábado, 5 de junio de 2010
Esfuerzo
El comentario se me había traspapelado en el otro blog, es del 27/05/2010 y le transcriboliteralmente, de ahí que no concuerden mucho las fechas:
Esta palabra me persigue desde que empecé a correr hace un año aproximadamente.
Ahora que estoy sacando los trajes de verano me encuentro en el bolso la siguiente frase en una hoja arrancada de un calendario: “Si no puedes destacar por el talento, vence por el esfuerzo”, de un tal Dave Weinbaum, que no sé quien es, así que me lo apunto para buscarlo por Internet.
Esta mañana no podía ni moverme, así que no digo levantarme, se me antojaba una auténtica locura, entre los 30 minutos de carrera de la mañana del día anterior, horita de paddle, sólo dos jugando, lo que obligaba a pegarse unas buenas carreras para devolver la pelota, y mis diez minutos de natación de después, había dejado una sensación en mi cuerpo totalmente plana, insensible digamos, algo confirmado en la noche: acostarme y quedar dormido fue uno.
A pesar de costarme conseguí levantarme prácticamente de inmediato, vestirme, beber el vaso de agua correspondiente, 5 minutos de calentamiento, y a correr. Al principio apenas podía, pero progresivamente el cuerpo fue cogiendo confianza, y al final no quería dejarlo, pero la responsabilidad del curro es importante, y me gusta llegar temprano, aunque esto me demore últimamente unos 20 minutos.
Volviendo al tema principal, el esfuerzo es la clave de nuestra vida, principalmente para las personas que como un servidor tenemos poco de inteligentes. Recuerdo que en el colegio todas las asignaturas me costaban un montón, todo era a base de repeticiones una y otra vez hasta que me lo aprendía de carrerilla, y lo que tenía claro que no me importaba con tal de sacar mejores notas que el resto de los compañeros, tenía un orgullo personal muy arraigado, y no me importaba hacer lo que fuera con tal de destacar en el buen sentido, nunca locuras.
Esta palabra me persigue desde que empecé a correr hace un año aproximadamente.
Ahora que estoy sacando los trajes de verano me encuentro en el bolso la siguiente frase en una hoja arrancada de un calendario: “Si no puedes destacar por el talento, vence por el esfuerzo”, de un tal Dave Weinbaum, que no sé quien es, así que me lo apunto para buscarlo por Internet.
Esta mañana no podía ni moverme, así que no digo levantarme, se me antojaba una auténtica locura, entre los 30 minutos de carrera de la mañana del día anterior, horita de paddle, sólo dos jugando, lo que obligaba a pegarse unas buenas carreras para devolver la pelota, y mis diez minutos de natación de después, había dejado una sensación en mi cuerpo totalmente plana, insensible digamos, algo confirmado en la noche: acostarme y quedar dormido fue uno.
A pesar de costarme conseguí levantarme prácticamente de inmediato, vestirme, beber el vaso de agua correspondiente, 5 minutos de calentamiento, y a correr. Al principio apenas podía, pero progresivamente el cuerpo fue cogiendo confianza, y al final no quería dejarlo, pero la responsabilidad del curro es importante, y me gusta llegar temprano, aunque esto me demore últimamente unos 20 minutos.
Volviendo al tema principal, el esfuerzo es la clave de nuestra vida, principalmente para las personas que como un servidor tenemos poco de inteligentes. Recuerdo que en el colegio todas las asignaturas me costaban un montón, todo era a base de repeticiones una y otra vez hasta que me lo aprendía de carrerilla, y lo que tenía claro que no me importaba con tal de sacar mejores notas que el resto de los compañeros, tenía un orgullo personal muy arraigado, y no me importaba hacer lo que fuera con tal de destacar en el buen sentido, nunca locuras.
viernes, 4 de junio de 2010
Obsesión
Este último sábado, 30/5/2010, fue glorioso para mi.
Por la mañana escogí que para correr cogería la ruta que lleva a Parquesol, llendo por la orilla izquierda del río y pasando por el Museo de la Ciencia. El cuerpo me estaba respondiendo bien, guardaba las fuerzas y veía que el entrenamiento diario hacía su efecto, así que cuando llegué al punto en el que habitualmente doy la vuelta, el chalet abandonado de los Posadas, seguí ruta por el lateral de la ladera, también acertadamente convertida en jardin.
En el momento que tomé esa desviación sabía que no había marcha atrás, que tenía que seguir hasta el final tardara lo que tardara, y que por tanto tenía que empezar a medir fuerzas y aprovecharlas al máximo desde el primer instante. Quizás esta reflexión me autoconvenció que no era tanto el león como le pintaban, así que continué con el ritmo que me había marcado, lento, constante, sin mirar atrás, sin mirar adelante, sino sólo sintiendo mi respiración, el ritmo que mis pisadas imprimían en la calzada y cómo estas retumaban en mis oidos, en mi cuerpo.
Fue durante este momento cuando más pensé en las obsesiones tontas que he tenido durante mi vida, en todos los aspectos, tanto personal como laboral como de cualquier clase, y de las que realmente me arrepiento, aunque como digo siempre, esos momentos sirvieron para conformar el ser que ahora soy, obviamente no mejor ni peor, pero sí diferente.
La obsesión influye las más de las veces negativamente, condiciona los pensamientos, las respuestas, los actos, de tal forma que al final te envuelve en esa misma dinámica, y ya nada es igual, lo que nació como una obsesión se convierte en una realidad de la que escapar es imposible una vez entrada en ella.
Quizás sea propenso a estas manías, pero correr me sirve de escape, problemas que seguro me hubieran afectado gravemente, ni tan siquiera han llegado a presentarse como tales, y es que es evidente que la actitud ante los mismos es el primer paso para solventarlos o bien para caer en ellos.
Brujuleando en internet me encontré que con esta palabra, Obsesión, hay una película del año 2004, Wicker Park en su original, cuyo director, Paul McGuigan, e intérpretes, Josh Hartnett (Matthew), Rose Byrne (Alice), Matthew Lillard (Luke), Diane Kruger (Lisa), no me sonaban de nada, pero los comentarios que había sobre la misma no eran malos, e incluso animaban a verla, y no me arrepiento, es una bonita historia de amor, podríamos llamar drama romántico, en donde el protagonista se enamora locamente de una chica, chica que vivía junto con una compañera que, curiosamente, a su vez se había enamorado anteriormente del protagonista.
No cuento más sobre la historia, el desarrollo de la misma, a base de contínuos recuerdos, mantienen la intriga, a lo que acompaña notablemente la música.
Y como muestra os paso este video que he pillado por la red del tema principal, aunque hay otros temas que no desmerecen nada de nada.
Lyrics | Stereophonics - Maybe Tomorrow lyrics
Por la mañana escogí que para correr cogería la ruta que lleva a Parquesol, llendo por la orilla izquierda del río y pasando por el Museo de la Ciencia. El cuerpo me estaba respondiendo bien, guardaba las fuerzas y veía que el entrenamiento diario hacía su efecto, así que cuando llegué al punto en el que habitualmente doy la vuelta, el chalet abandonado de los Posadas, seguí ruta por el lateral de la ladera, también acertadamente convertida en jardin.
En el momento que tomé esa desviación sabía que no había marcha atrás, que tenía que seguir hasta el final tardara lo que tardara, y que por tanto tenía que empezar a medir fuerzas y aprovecharlas al máximo desde el primer instante. Quizás esta reflexión me autoconvenció que no era tanto el león como le pintaban, así que continué con el ritmo que me había marcado, lento, constante, sin mirar atrás, sin mirar adelante, sino sólo sintiendo mi respiración, el ritmo que mis pisadas imprimían en la calzada y cómo estas retumaban en mis oidos, en mi cuerpo.
Fue durante este momento cuando más pensé en las obsesiones tontas que he tenido durante mi vida, en todos los aspectos, tanto personal como laboral como de cualquier clase, y de las que realmente me arrepiento, aunque como digo siempre, esos momentos sirvieron para conformar el ser que ahora soy, obviamente no mejor ni peor, pero sí diferente.
La obsesión influye las más de las veces negativamente, condiciona los pensamientos, las respuestas, los actos, de tal forma que al final te envuelve en esa misma dinámica, y ya nada es igual, lo que nació como una obsesión se convierte en una realidad de la que escapar es imposible una vez entrada en ella.
Quizás sea propenso a estas manías, pero correr me sirve de escape, problemas que seguro me hubieran afectado gravemente, ni tan siquiera han llegado a presentarse como tales, y es que es evidente que la actitud ante los mismos es el primer paso para solventarlos o bien para caer en ellos.
Brujuleando en internet me encontré que con esta palabra, Obsesión, hay una película del año 2004, Wicker Park en su original, cuyo director, Paul McGuigan, e intérpretes, Josh Hartnett (Matthew), Rose Byrne (Alice), Matthew Lillard (Luke), Diane Kruger (Lisa), no me sonaban de nada, pero los comentarios que había sobre la misma no eran malos, e incluso animaban a verla, y no me arrepiento, es una bonita historia de amor, podríamos llamar drama romántico, en donde el protagonista se enamora locamente de una chica, chica que vivía junto con una compañera que, curiosamente, a su vez se había enamorado anteriormente del protagonista.
No cuento más sobre la historia, el desarrollo de la misma, a base de contínuos recuerdos, mantienen la intriga, a lo que acompaña notablemente la música.
Y como muestra os paso este video que he pillado por la red del tema principal, aunque hay otros temas que no desmerecen nada de nada.
Lyrics | Stereophonics - Maybe Tomorrow lyrics
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