Sinceramente creo que sí iba preparado para hacer la media maratón, aunque sabía que no iba a mejorar ninguna marca anterior, algo que no me preocupaba, únicamente pensaba en hacer la prueba sin más, y como tenía miedo de que a pesar de todo no fuera suficiente, internamente fui ayudándome animando a mi cerebro.
¿Cómo lo hice?. Fueron varios los trucos o procesos.
Hice un calentamiento profundo, más tiempo del habitual (unos 30 minutos aproximadamente), sincronizando cada ejercicio con la respiración consciente y mente en positivo.
Como llegué media hora antes a la carrera, inmediatamente me puse en donde entendía se situaría el final de la cola de salida, y continué con la misma preparación anterior.
En algún libro leí que a la mente puede engañarsela mediante pequeños trucos, y por el motivo que sea me acordé del libro que acaba de leer: "la magia del orden", en donde la autora, además de exponer sus principios de organización, habla también de la relación que ella tiene con sus propios objetos, ropa o lo que fuera, me explico.
Esta mujer dice que cuando llega de la calle se quita la ropa, la dobla y la agradece mentalmente el servicio que le ha prestado. Este tipo de diálogo lo hace también con otros objetos de la casa según el caso, siempre estableciendo un conversación interna de agradecimiento.
¿Cómo aplico esto a la carrera?.
Pues me vino directamente a la cabeza cuando llegué al kilómetro cinco, agradecí a este kilómetro que hubiera estado ahí y que fuera el designado para situarse el servicio de agua.
Y desde ese momento empecé un diálogo entre mi cuerpo, mi mente y un servidor, que digamos era el coordinador. Así que establecí un diálogo que fue más o menos así:
"Atención, cuerpo, hemos tomado agua, poca para evitar mearnos pero entiendo que suficiente para abastecer las necesidades vitales. El GPS del reloj me dice que vamos a una velocidad media de 5:30 minutos al kilómetro, ¿podemos mantenerlo o vamos a la zaga de algún corredor que lleve un ritmo más lento?. Mente, la respiración es rítmica, el martilleo de los pasos igual, los brazos van en sintonía y no hay molestias aparentes, ¡confírmamelo, por favor!. Atención todos, vamos a rebasar el kilómetro siete, agradezcámosle que hemos llegado y que estamos aún con fuerza: ¡Hola, kilómetro siete!, gracias por estar ahí brindándonos tu apoyo, saludaremos de tu parte al kilómetro ocho".
... y así sucesivamente hasta la Meta.
¡Vaya tontería!, dirán muchos, otros pensarán ¡creo que vamos a tener que internarle!, y quizás otros pregunten directamente: ¿de donde has sacado esta bobada?.
Pues bien, mira por donde, días después de haber terminado esta prueba, encontré casualmente una breve referencia en un periódico de tirada nacional a un tal Sakyong Jamgon Mipham Rinpoch, y no os podéis hacer una idea la alegría que me entró en el cuerpo, porque pude comprobar que mi proceso mental no era nada raro, que ya había otra gente que lo hacía, que había llegado a este estado, y que incluso sus métodos los tenían más perfeccionados.
Sobre su nombre he puesto un enlace a un artículo de Runner's World, del 18-04-2013 (más de tres años), titulado Corre con Zen, donde habla precisamente de esto, y que particularmente aconsejo leáis, pues vale incluso para cualquier faceta de nuestra vida.
Como veis, por muy raros que sean nuestros pensamientos, reacciones o formas de pensar, siempre hay alguien que los ha tenido antes.
Sobre su nombre he puesto un enlace a un artículo de Runner's World, del 18-04-2013 (más de tres años), titulado Corre con Zen, donde habla precisamente de esto, y que particularmente aconsejo leáis, pues vale incluso para cualquier faceta de nuestra vida.
Como veis, por muy raros que sean nuestros pensamientos, reacciones o formas de pensar, siempre hay alguien que los ha tenido antes.

