Lo cierto es que estaba preparado, según mis cálculos conforme al entrenamiento que había seguido, tendría que haber empleado cuatro horas en hacer la maratón, sin embargo se me fue un poco de las manos, concretamente el tiempo total hecho fue de 4:38:57 horas.
No estoy nada satisfecho, sólo queda mirar las posibles causas que pudieron producir este desajuste y aprender de ellas de cara al maratón del próximo año.
Creo que el resultado fue la suma de una serie de errores correlativos ocurridos durante todo el fin de semana, y quizás más concretamente el mismo domingo día de la carrera.
Ya el sábado noté que había algo que no iba bien del todo, algo que lo confirmó el que por diversos motivos no fuera a la party pasta que prepara la organización en la Casa de Campo, y en donde te pones hasta los ojos de pasta, que siempre está estupenda sea con la salsa que sea, aunque la de tomate sea la de mi predilección.
Mi intento de relajarme paseando ese sábado por la tarde, por lo que fuera tampoco resultó bien, así que decidí largarme para casa y cenar tranquilamente en casa, y dado que era pronto, sobre las 20:00 horas, decidí hacerme un pedazo de chuletón que tenía preparado para después de la carrera, y a pesar de regarlo con un par de copas de vino, su digestión fue bastante pesada.
Recuerdo que en la 1 de TVE echaban la película de "la vaquilla", creo que es la tercera vez que la veo, y como si fuera la primera, me reí más que ninguna de las anteriores, curiosamente la semana siguiente moriría uno de los protagonistas, Alfredo Landa, el 09 de mayo, curiosidades de la vida.
Como la película acabó tarde dormí menos tiempo del aconsejable, por lo que cuando sonó el despertador, 06:15 horas, no podía ni menearme, creo que la digestión del chuletón también colaboró.

Desayuno rápido, tazón grande de leche con colacao y cereales, pero que por el motivo anterior no entró como debiera, digamos que quedó atascado.
Salí disparado al metro a las 7:15, encontrándome con la sorpresa de que hacía 'frío', sí señor, me quedé helado nada más salir, y me temí lo peor, porque la digestión del desayuno sabía que no la tenía bien completada.
Soy sumamente despistado para todo, y rara es la vez que no me equivoco en los trayectos, ya sea cogiendo el autobús, el metro, buscando calles, etcétera, y creo que por esa precaución iba demasiado lento, perdiendo el metro por escasos segundos.
Habíamos quedado en encontrarnos a las 8:30 en los escalones del edificio de Correos, en plaza Cibeles, y calculaba que llegaría sobrado, pero no contaba no contaba con el follón que había montado para entregar la bolsa en los camiones de guardarropa que estaban ubicados en esa misma plaza, no recuerdo exactamente cuantos eran, creo que once, pero el caso es que estaban atestados de gente, las colas se respetaban mal, y al final, cuando me quise dar cuenta, ya habían pasado diez minutos de la hora de la salida cuando pude entregar al final mi petate.
Me estaba meando ya en la cola, miré a las escaleras de Correos y estaba claro que ahí nadie estaría esperando, o sea, otra vez cola para mear, no quise hacerlo entre la vegetación por tratarse del Paseo de la Castellana, y cuando quise salir ya habían transcurrido 15 minutos desde la hora oficial de salida. Un desastre.
Sea como fuere no me desanimé, sin ningún tipo de calentamiento tiré para adelante forzando un punto el esfuerzo habitual que venía haciendo durante los entrenamientos, empecé a adelantar personal y esto me dio ánimos, pero sobre el quilómetro quince me entraron ganas de mear, y la gente como un servidor que tiene problemas de próstata sabe que lo ideal es hacerlo inmediatamente para evitar que la vejiga se presione.
Supongo que recordaréis que la semana anterior se produjo un atentado con bombas en la maratón de Boston, y una de las medidas de seguridad que adoptaron en Madrid fue la eliminación de las casetas para mear a lo largo de todo el recorrido, y tampoco veía una posibilidad real de mear entre dos coches porque lo cierto y afortunadamente, la maratón de Madrid arrastra un montón de gente a animar a las calles, que es muy de agradecer, por lo que no oriné hasta entrado en la Casa de Campo, pero el mal estaba hecho, la vejiga esta presionada y tardé sus buenos cinco minutos en mear un par de gotas.
No quedó otro remedio que seguir corriendo, aunque me meara, e intentar recuperar el tiempo perdido, es decir, 15 minutos de la salida más 5 de la meada, y tirar adelante.
Se me olvidó comentar que el día anterior, en la feria que se hace con este motivo, Expodepor creo que lo llaman, compré un pantalón compresor por el tema de las varices que tengo en una pierna, bastante escandalosas, pero que no duelen, y creo que aparentan más de lo que son al tener la pierna musculada, lo que produce que la vena sobresalga más.
El caso es que este pantalón me empezó a molestar, no me encontraba cómodo y no cogía la velocidad que veía podía coger conforme los entrenamientos efectuados, algo que empezó a tocarme las narices, porque la cuesta de subida y salida de la Casa de Campo no la hice con la chispa de arranque que tenía preparado, y además me estaba volviendo a mear, así que otra vez vuelta a buscar un lugar, en donde por fin me quedé más a gusto, pero también me robó otros cinco minutos, con lo que llevo perdidos de momento 25 minutos en total.
Cuando quise volver a correr me di cuenta que tenía los músculos agarrotados, con lo que sólo podía ir trotando, y bien por el sobre esfuerzo efectuado con las prisas, por la digestión que creo tuve toda la carrera asentada en el estómago sin subir ni bajar, o bien por la malla, o por el motivo que sea, lo cierto es que me sentía bastante hueco por dentro y sin capacidad de dar más de mi mismo cuando todavía faltaban 10 kilómetros para el final.
Tuve que abstraerme de toda la carrera y de mi mismo para seguir, sufrí como nunca había sufrido, a pesar de que un par de veces tuve que echar pie a tierra y dejar de correr para andar, sólo lo suficiente para recuperar el resuello, pero al ver que no lo recuperaba, dado que lo único que quería era acabar, salí adelante y no volví a parar, aunque la media que llevaba, según mi reloj, era horrorosa: 6'30" el kilómetro. Vergonzoso.
El final no llegaba nunca, pensaba que las palmaba, así que cuando llegué realmente al final no podía creerlo, me embargó una sensación de bienestar, dentro de lo jodido que estaba, extraordinario, pero que inmediatamente fue sustituido por un frío del copón, pues hacía un día horroroso, viento, medio lluvia, ... y aunque estuve mirando por las colas que había, no encontré a ninguno de los compañeros con los que había quedado a la salida, por lo que cogí agua, un par de plátanos, y a buscar el metro más próximo para llegar a casa cuanto antes.
En mi opinión hay distintos aspectos a tener en cuenta en la maratón del próximo año:
Ya el sábado noté que había algo que no iba bien del todo, algo que lo confirmó el que por diversos motivos no fuera a la party pasta que prepara la organización en la Casa de Campo, y en donde te pones hasta los ojos de pasta, que siempre está estupenda sea con la salsa que sea, aunque la de tomate sea la de mi predilección.
Mi intento de relajarme paseando ese sábado por la tarde, por lo que fuera tampoco resultó bien, así que decidí largarme para casa y cenar tranquilamente en casa, y dado que era pronto, sobre las 20:00 horas, decidí hacerme un pedazo de chuletón que tenía preparado para después de la carrera, y a pesar de regarlo con un par de copas de vino, su digestión fue bastante pesada.
Recuerdo que en la 1 de TVE echaban la película de "la vaquilla", creo que es la tercera vez que la veo, y como si fuera la primera, me reí más que ninguna de las anteriores, curiosamente la semana siguiente moriría uno de los protagonistas, Alfredo Landa, el 09 de mayo, curiosidades de la vida.
Como la película acabó tarde dormí menos tiempo del aconsejable, por lo que cuando sonó el despertador, 06:15 horas, no podía ni menearme, creo que la digestión del chuletón también colaboró.

Desayuno rápido, tazón grande de leche con colacao y cereales, pero que por el motivo anterior no entró como debiera, digamos que quedó atascado.
Salí disparado al metro a las 7:15, encontrándome con la sorpresa de que hacía 'frío', sí señor, me quedé helado nada más salir, y me temí lo peor, porque la digestión del desayuno sabía que no la tenía bien completada.
Soy sumamente despistado para todo, y rara es la vez que no me equivoco en los trayectos, ya sea cogiendo el autobús, el metro, buscando calles, etcétera, y creo que por esa precaución iba demasiado lento, perdiendo el metro por escasos segundos.
Habíamos quedado en encontrarnos a las 8:30 en los escalones del edificio de Correos, en plaza Cibeles, y calculaba que llegaría sobrado, pero no contaba no contaba con el follón que había montado para entregar la bolsa en los camiones de guardarropa que estaban ubicados en esa misma plaza, no recuerdo exactamente cuantos eran, creo que once, pero el caso es que estaban atestados de gente, las colas se respetaban mal, y al final, cuando me quise dar cuenta, ya habían pasado diez minutos de la hora de la salida cuando pude entregar al final mi petate.
Me estaba meando ya en la cola, miré a las escaleras de Correos y estaba claro que ahí nadie estaría esperando, o sea, otra vez cola para mear, no quise hacerlo entre la vegetación por tratarse del Paseo de la Castellana, y cuando quise salir ya habían transcurrido 15 minutos desde la hora oficial de salida. Un desastre.
Sea como fuere no me desanimé, sin ningún tipo de calentamiento tiré para adelante forzando un punto el esfuerzo habitual que venía haciendo durante los entrenamientos, empecé a adelantar personal y esto me dio ánimos, pero sobre el quilómetro quince me entraron ganas de mear, y la gente como un servidor que tiene problemas de próstata sabe que lo ideal es hacerlo inmediatamente para evitar que la vejiga se presione.
Supongo que recordaréis que la semana anterior se produjo un atentado con bombas en la maratón de Boston, y una de las medidas de seguridad que adoptaron en Madrid fue la eliminación de las casetas para mear a lo largo de todo el recorrido, y tampoco veía una posibilidad real de mear entre dos coches porque lo cierto y afortunadamente, la maratón de Madrid arrastra un montón de gente a animar a las calles, que es muy de agradecer, por lo que no oriné hasta entrado en la Casa de Campo, pero el mal estaba hecho, la vejiga esta presionada y tardé sus buenos cinco minutos en mear un par de gotas.
No quedó otro remedio que seguir corriendo, aunque me meara, e intentar recuperar el tiempo perdido, es decir, 15 minutos de la salida más 5 de la meada, y tirar adelante.
Se me olvidó comentar que el día anterior, en la feria que se hace con este motivo, Expodepor creo que lo llaman, compré un pantalón compresor por el tema de las varices que tengo en una pierna, bastante escandalosas, pero que no duelen, y creo que aparentan más de lo que son al tener la pierna musculada, lo que produce que la vena sobresalga más.
El caso es que este pantalón me empezó a molestar, no me encontraba cómodo y no cogía la velocidad que veía podía coger conforme los entrenamientos efectuados, algo que empezó a tocarme las narices, porque la cuesta de subida y salida de la Casa de Campo no la hice con la chispa de arranque que tenía preparado, y además me estaba volviendo a mear, así que otra vez vuelta a buscar un lugar, en donde por fin me quedé más a gusto, pero también me robó otros cinco minutos, con lo que llevo perdidos de momento 25 minutos en total.
Cuando quise volver a correr me di cuenta que tenía los músculos agarrotados, con lo que sólo podía ir trotando, y bien por el sobre esfuerzo efectuado con las prisas, por la digestión que creo tuve toda la carrera asentada en el estómago sin subir ni bajar, o bien por la malla, o por el motivo que sea, lo cierto es que me sentía bastante hueco por dentro y sin capacidad de dar más de mi mismo cuando todavía faltaban 10 kilómetros para el final.
Tuve que abstraerme de toda la carrera y de mi mismo para seguir, sufrí como nunca había sufrido, a pesar de que un par de veces tuve que echar pie a tierra y dejar de correr para andar, sólo lo suficiente para recuperar el resuello, pero al ver que no lo recuperaba, dado que lo único que quería era acabar, salí adelante y no volví a parar, aunque la media que llevaba, según mi reloj, era horrorosa: 6'30" el kilómetro. Vergonzoso.
El final no llegaba nunca, pensaba que las palmaba, así que cuando llegué realmente al final no podía creerlo, me embargó una sensación de bienestar, dentro de lo jodido que estaba, extraordinario, pero que inmediatamente fue sustituido por un frío del copón, pues hacía un día horroroso, viento, medio lluvia, ... y aunque estuve mirando por las colas que había, no encontré a ninguno de los compañeros con los que había quedado a la salida, por lo que cogí agua, un par de plátanos, y a buscar el metro más próximo para llegar a casa cuanto antes.
En mi opinión hay distintos aspectos a tener en cuenta en la maratón del próximo año:
- Levantarse con tiempo sobrado para desayunar y eliminar.
- Calentar convenientemente y con tranquilidad.
- Comer pasta cantidad el día anterior.
- En la camita prontito, aunque sea despierto, pero descansado.
- Evitar cualquier tipo de estreno de ropa nueva, o sin probar sobradamente.
- Ir ligero de ropa, al final sobra todo.
- En la línea de salida hay que estar, como mínimo, una hora antes, ya entregado el paquete en guardarropa.
Creo que siguiendo estos cinco puntos podré alcanzar sobradamente el objetivo de las cuatro horas, perdido este año.
Lo principal es aprender de nuestros errores y no desanimarse nunca.
La camiseta de color rojo me gustó un montón, se la regalé a Jeanine, una amiga de mi niña, y lo cierto es que las bandas tocando animaban un huevo, daba ánimos, colorido, y además también era para ellos una especie de maratón tocando.
Y hablando de esto último paso este vídeo de la carrera perfectamente acompañado por banda rockquera.