viernes, 4 de junio de 2010

Obsesión

Este último sábado, 30/5/2010, fue glorioso para mi.
Por la mañana escogí que para correr cogería la ruta que lleva a Parquesol, llendo por la orilla izquierda del río y pasando por el Museo de la Ciencia. El cuerpo me estaba respondiendo bien, guardaba las fuerzas y veía que el entrenamiento diario hacía su efecto, así que cuando llegué al punto en el que habitualmente doy la vuelta, el chalet abandonado de los Posadas, seguí ruta por el lateral de la ladera, también acertadamente convertida en jardin.
En el momento que tomé esa desviación sabía que no había marcha atrás, que tenía que seguir hasta el final tardara lo que tardara, y que por tanto tenía que empezar a medir fuerzas y aprovecharlas al máximo desde el primer instante. Quizás esta reflexión me autoconvenció que no era tanto el león como le pintaban, así que continué con el ritmo que me había marcado, lento, constante, sin mirar atrás, sin mirar adelante, sino sólo sintiendo mi respiración, el ritmo que mis pisadas imprimían en la calzada y cómo estas retumaban en mis oidos, en mi cuerpo.
Fue durante este momento cuando más pensé en las obsesiones tontas que he tenido durante mi vida, en todos los aspectos, tanto personal como laboral como de cualquier clase, y de las que realmente me arrepiento, aunque como digo siempre, esos momentos sirvieron para conformar el ser que ahora soy, obviamente no mejor ni peor, pero sí diferente.
La obsesión influye las más de las veces negativamente, condiciona los pensamientos, las respuestas, los actos, de tal forma que al final te envuelve en esa misma dinámica, y ya nada es igual, lo que nació como una obsesión se convierte en una realidad de la que escapar es imposible una vez entrada en ella.
Quizás sea propenso a estas manías, pero correr me sirve de escape, problemas que seguro me hubieran afectado gravemente, ni tan siquiera han llegado a presentarse como tales, y es que es evidente que la actitud ante los mismos es el primer paso para solventarlos o bien para caer en ellos.

Brujuleando en internet me encontré que con esta palabra, Obsesión, hay una película del año 2004, Wicker Park en su original, cuyo director, Paul McGuigan, e intérpretes, Josh Hartnett (Matthew), Rose Byrne (Alice), Matthew Lillard (Luke), Diane Kruger (Lisa), no me sonaban de nada, pero los comentarios que había sobre la misma no eran malos, e incluso animaban a verla, y no me arrepiento, es una bonita historia de amor, podríamos llamar drama romántico, en donde el protagonista se enamora locamente de una chica, chica que vivía junto con una compañera que, curiosamente, a su vez se había enamorado anteriormente del protagonista.
No cuento más sobre la historia, el desarrollo de la misma, a base de contínuos recuerdos, mantienen la intriga, a lo que acompaña notablemente la música.
Y como muestra os paso este video que he pillado por la red del tema principal, aunque hay otros temas que no desmerecen nada de nada.



Lyrics | Stereophonics - Maybe Tomorrow lyrics

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