domingo, 23 de mayo de 2010

Ummagumma

Nunca me ha gustado llevar música en los oidos mientras ando o corro, me aturde y al final no sé si adelanto con el pie derecho o con el izquierdo. Soy más partidario de oir los ruidos del entorno y acompasarlos con los de la respiración, algo que surge automáticamente, parece como que el cuerpo, la mente y el espíritu se unificaran conforme se intensifica el esfuerzo.
El recorrido de hoy ha ido a lo largo del Pisuerga, concretamente desde el puente de García Morato hasta la fábrica de Michelin, aproximadamente 10 kilómetros entre ida y vuelta, aunque considerando que siempre hago pequeños rodeos de más, considero que habrán totalizado unos doce kilómetros, lo que me cuadra con el tiempo total empleado, 1:10 horas.
Salí un poco tarde, 10:40 horas, y realmente hacía una temperatura veraniega, algo que se trasladó al sudor del cuerpo, hacía tiempo que no sudaba tanto, de hecho me quité la camiseta.
Todos sabemos que Ummagumma es el disco doble de Pink Floyd del año 1968 y que marcó un punto y aparte entre la época de Syd Barret y la nueva formación con David Gilmour. El primer disco es un directo de sus temas anteriores, y el segundo tiene una serie de cortes que llamaría como experimentales. Me llamaba la atención aquellos en donde se oían las llamadas de pájaros, cómo bailaba el estéreo, me relajaba y quizás me preparaba para el resto de ruidos del disco, algo menos relajantes. Pues bien, lo bonito de ir sin música en los oidos es que puedes escuchar perfectamente todos los pájaros, sus llamadas, su vuelo, sus disputas, al igual que los murmullos del río, pues en función del recodo por donde discurre tiene uno u otro sonido.
No voy a decir que no haya ruidos, pues el ruido de coches, aunque más o menos lejano, siempre está presente, ladridos de perros, grupos de gente conversando a gritos. Pero la mente parece que selecciona y filtra estos sonidos, y de hecho es lo único que oigo y lo que internamente, por un mecanismo que desconozco, aprovecho para marcarme el ritmo adecuado que me permite aguantar y dosificar el esfuerzo.

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