Juan, Paco, Javier, Jose, Agustín….. ¡qué curioso!, hoy ya cuatro años de la foto. Una foto sin más pretensiones que la de reflejar un momento especial, y sin pensarlo se ha convertido en toda una referencia: el final de una época feliz y el comienzo de otra repleta de incertidumbres.
Ese día, en vez de citarnos para correr, Juan, con la excusa de ser su cumpleaños, tuvo la estupenda idea de invitarnos a unas raciones y unos vinos en un par de bares que había conocido por la zona, ambos con un encanto especial, no por lo viejos que eran, en absoluto, se trataba de bares nuevos, pero en su decoración se había trasladado el peculiar gusto de cada dueño, convirtiéndoles en una especie de museo personal de cada uno de ellos, lugares únicos, muy agradables, cercanos…. Nadie nos imaginábamos lo que iba a cambiar nuestras vidas en no más de un año.
Todos sabíamos que la empresa no iba bien, subsistía a trancas y barrancas, pero la verdad es que llevaba así más de 20 años, desde que el jefe tuviera la genial idea de delegar en un joven recién salido de la universidad y que había tenido la fortuna de haber pegado dos pelotazos seguidos.
Cegado por la verborrea y falsas promesas, no escuchó los buenos consejos de los viejos guardianes, que lealmente le aconsejaban sobre la prudencia en las inversiones en vez de las locuras a las que estaba conduciendo ese nuevo fichaje, cuyo final no podía ser otro que el que lamentablemente tuvo. Y utilizo este vocablo, el de lamentable, no por el fichaje, que se cubrió bien las espaldas y el bolsillo, sino por la empresa, que fué quien sufrió las consecuencias.
El caso es que nuestra empresa de toda la vida quedó tocada desde entonces, aunque todavía podía sacar pecho, en general su evolución ascendente era innegable y su posición de cara a resultados y provisiones por imprevistos, envidiable.
Quizás fuera esa la justificación de venderla, recoger beneficios cuanto antes, no fuera que la cosa se torciera y diera al traste con una operación que ante todo el mundo empresarial era redonda. Otra cosa era cómo quedaban sus empleados, los siempre perdedores, esos elementos de la sociedad objeto de todas las miradas impositivas: que si la declaración de la Renta, que si el IBI, que si el impuesto de matriculación, que si de la tasa por obras en un chalet definido como histórico artístico cuando lo único que tiene son años y parches en su estructura, que si ...
Una voz le despertó de sus pensamientos: ¿Os ha quedado claro?.
Respuesta de toda la clase al unísono: ¡Síiiiiiiiii!.
Estaba claro que nadie se había enterado, el mismo coordinador lo sabía, siempre tenía que repetirlo todo, y por las caras de no atención, aburrimiento e incluso de sueño que veía sabía que no le escuchaban, no había solución, siempre pasaba igual, al final se limitaba a dejar la hoja informativa en el tablón de anuncios, de mayor utilidad, puesto que siempre había alguien que lo leía y el boca a boca se ocupaba del resto.
Me juego dos contra uno que vuelve a repetir lo mismo nuevamente desde el principio. Bueno, me da tiempo a poner el encabezamiento de la clase de hoy en mi cuaderno de apuntes: martes, 28 de marzo del 2017 - Psicología y Mediación - Clase 7/9. ¿Tiempo?, buen tiempo, 18ºC, dibujaremos un sol limpio, sin nubes, debajo de la temperatura para decorar un poco el cuaderno, un par de margaritas siempre queda bien, y seguro que me da tiempo para poner hasta un castillo aquí en esta montañita de aquí…. no sé si queda un poco abigarrado, ¿abigarrado he dicho?, no, en absoluto, quizás sobrecargado por el poco espacio, pero para mí tienen toda la conexión del mundo, así que queda descartado el calificativo abigarrado.
Voy a tirar hojas del cuaderno atrás para ver de qué nos habló en la última clase: “mejorando la comunicación interpersonal”. Me gustó, bueno a mí y a todos, es un tema que debiera darse desde la infancia más temprana. Además la profesora es muy competente y sabe manejar a la clase.
Sin desmerecer a los homónimos varones, creo que las mujeres han desarrollado una habilidad especial, una evolución propia posiblemente como consecuencia de tantos y tantos años de represión.
No sé a quien oí…, ¿o lo leí?...., ¿cómo era?.... creo que era algo así como que “trabajar con hombres es como jugar a las damas, los movimientos son dos y básicos; las mujeres son como el ajedrez, sus movimientos complejos y en todas las direcciones”.
Esto, además de verdadero, es indiscutible.
¡Anda!, ya se me había olvidado mi momento de inspiración: PLANCH GIM, sólo es ajustar unos cuantos ejercicios de yoga según se plancha, lo más justificado posible tipo de ….
Una voz se iba haciendo hueco dentro de los pensamientos.
¡Oye, despierta!, que si vas a ir a la excursión.
¡Huy disculpa!, ¿qué excursión?, perdona, pero estaba abstraído.
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