jueves, 9 de junio de 2016

El axioma

Primera escena: la reunión


Diez hombres reunidos en un despacho. Una mujer parece acaparar la atención de todo el mundo, rectifico, una mujer habla, el resto parece estar resignado a esta situación, como si la conocieran y supieran que no iba a parar, se la dijera lo que se la dijera.


En un momento en que la mujer paró para beber agua, Doroteo lo aprovechó hábilmente para hacerse con el control de la situación:


  • Sonia, has llegado tarde, has acaparado la reunión, nos estás contando cosas que ya sabemos y no tienen ya ningún interés, y parece que encima tenemos la culpa de todo.
  • ¿ y….?
  • ¡Qué manía con la conjunción copulativa!, pues que faltan sólo cinco minutos para que tengamos que dejar la sala (ahí tienes a Camilo haciendo señas a través del cristal), y desde que llegaste no hemos avanzado nada, así que hazme el favor de decirnos lo que quieras decirnos en la próxima reunión y establezcamos orden del día para la de la próxima semana.
  • ¡Oye, que yo no tengo la culpa de que seáis unos inútiles!.
  • Sabemos que no estamos a tu nivel, por eso te rogaría que te ajustaras al orden establecido, sin divagaciones, … y eso sí, si no vas a llegar a la hora, no entres, por favor.
  • Me sienta muy mal lo que me estas diciendo.
  • Ya vale Sonia, ahora salimos de la sala y por la tarde, después de comer, hago el acta de la reunión con el guión para la próxima, al que ruego te ajustes plenamente.
  • Pues si te pones así y no contáis con nosotros, Intervención se desentiende de este tema, pero que sepáis que vamos a hacer una vigilancia extrema para que nos informéis de cada paso que deis y situación de las imputaciones pendientes.
  • Yo te convocaré, y lo que hagas es asunto tuyo, pero no de Intervención, que entiendo que como departamento tendrá que actuar correctamente, con independencia de tu estado de ánimo. Y ahora dejémoslo ya.


  • ¡Vaya qué olor habéis dejado?, bromeó Camilo, el convocante de la siguiente reunión,  que entró sin esperar a que saliera nadie.


Doroteo se despidió de los componentes de la reunión saliente y saludó a los de la entrante, y tras las bromas rápidas de rigor salió disparado para su mesa de trabajo, casi eran las 13:45 y todavía no había enviado el oportuno correo a la lista “runners” con el texto habitual:  


“nos vemos a las 14:00 horas a la salida del gimnasio, calentamos y empezamos lo más tardar a las 14:20, no os retraseis. Hoy pienso que deberíamos forzar, ¿qué os parece el recorrido de los axiomas?”


Segunda escena: los corredores


Cuando llegó ya había cuatro de sus compañeros calentando a la salida del gimnasio:


  • El último en llegar, como siempre, gritó “El expreso de la Vera” a Doroteo.
  • Venga Doroteo, que me meo, continuó “El rápido del Lago Nes”.
  • Doroteo que te veo, saltó “Nunca calla”.
  • Pues contigo ya somos todos, añadió “El abuelo”, parece que el resto o tiene agujetas o tarea por hacer.
  • Dadme menos de cinco minutos y salimos sin calentar ni nada. Lo hacemos por el camino. Contesta Doroteo.

Tercera escena: la carrera o vivir con el axioma


A esta ruta la llamaban de “los axiomas” por la cantidad de fenómenos que concurrían en su discurrir, desde metereológicos hasta orográficos. Una mente un poco enrevesada diría que había fenómenos de ultratumba: ¿atravesaríamos por lo que antes fue un cementerio?, ¿existirían restos humanos de alguna batalla?.


Como siempre salieron al trote desde la calle de la Tableta en dirección a la pasarela que cruza por encima de la Avenida de la Huerta para atravesar la calle de los Agujeros y torcer a la izquierda por Casillas hasta llegar a la avenida de Chichén Itzá, curiosamente en ese recorrido, a pesar de ser ligeramente cuesta abajo, generalmente solían hacerlo a una velocidad de unos 6 minutos el kilómetros, lo que motivaba el siguiente grito:


“Venga muchachos, vamos tocándonos los huevos”


lo que conllevaba al poco un cambio de ritmo notable, principalmente al entrar en el parque del mismo nombre … quiero decir en el parque de Chichén Itzá, no en el parque de los huevos, aunque pudiera valer en este caso.


Llegado aquí, hubiera el tiempo que hubiera, y aunque ese fenómeno metereólogico se producía en otros lugares, en éste era seña de identidad, y  a pesar de ser un día soleado, se produjo el primer axioma:


“Vayas por donde vayas, el viento te da siempre de cara”, algo inexplicable.


Nada más pasado el parque se cruzaba la Circular para llegar al Campo de los Países, entrar en el Parque de San Carlos por la puerta Sur y llegar al aparcamiento del mismo, en donde se solía producir otro de los axiomas:


“Cuánta más sed tengas, más probabilidades de que esté rota la fuente”, inexplicable.


Desde el aparcamiento se salía por la puerta Norte, siguiente a la que entramos, seguir por Rio Sena, bajar nuevamente a la Circular, coger el Parque de la Ciudad Rosa, hasta llegar por Arequipa hasta la Avenida de la Huerta, y desde ahí subir, subir y subir … que cómo habréis adivinado es otro nuevo axioma:


“Vayas por donde vayas, siempre hay más subidas que bajadas”


combinándose con este otro:


“Si has bajado a 6 minutos, nunca subirás a menos de cinco”, increible.


… y así hasta llegar nuevamente al gimnasio.


  • Misión cumplida, compañeros, doce kilómetros a una media de 4:55 el kilómetro, por debajo de los 5, si nos mantenemos así en la maratón bajamos de las 4 horas sin problemas.


Última escena: ¿qué sería del trabajo sin las reuniones?.


El cortometraje acabaría con Doroteo que vuelve al puesto de trabajo todo mojado de la ducha y con el bocata en la mano, hoy no le ha dado tiempo a comer decentemente:

  • Puta vida, otra reunión, no sé cuando voy a trabajar, hoy lunes, como muy tarde, a las 19:00 me largo para casa, y mañana, Dios dirá.




No hay comentarios:

Publicar un comentario